Autor: Giovana Femat Roldán
Padecimientos
Atención neurológica tras un traumatismo craneoencefálico
Los traumatismos de cráneo o craneoencefálicos (TCE) son las lesiones físicas producidas sobre el tejido cerebral que pueden alterar de forma temporal o permanente la función cerebral. Estos traumatismos son una causa común de muerte y discapacidad. Las causas pueden ser caídas, accidentes automovilísticos, agresiones, actividades deportivas entre otros.
La importancia de una atención neurológica se basa en las repercusiones que puede conllevar un traumatismo craneoencefálico, sobre todo si este se clasifica entre moderado y severo. Una atención oportuna con su médico podría dar un tratamiento específico y evitar secuelas o complicaciones como algún tipo de discapacidad e incluso la muerte.
¿Qué le pasa al cerebro?
Los traumatismos craneoencefálicos de cualquier tipo pueden provocar edema cerebral y reducir la irrigación sanguínea al cerebro. La bóveda craneana tiene un tamaño fijo y contiene un líquido (líquido cefalorraquídeo) que no puede comprimirse.
Cualquier tipo de tumefacción ya sea por edema, hemorragia o hematoma puede producir aumento en la presión intracraneal. Un aumento en la presión intracraneal puede provocar disminución de la perfusión de sangre al cerebro y esto, en consecuencia, puede desencadenar por varios mecanismos daño celular irreversible en el cerebro.
¿Cuáles son los síntomas en un TCE?
Los síntomas dependen del tipo de lesión y la gravedad de esta. En traumatismos que se clasifican como leves generalmente es posible que no se presente ningún síntoma, mientras tanto en traumatismos de mayor gravedad pueden generar pérdida del estado de alerta. Si una persona no despierta rápidamente o tiene pérdida del conocimiento que dura varios minutos, incluso horas después de un traumatismo craneoencefálico requiere atención médica de emergencia.
Alguno de los síntomas que se pudieran presentar posterior a un traumatimsmo craneoencefálico son:
- Dolor de cabeza.
- Náuseas o vómitos.
- Mareos.
- Confusión o problemas de memoria.
- Problemas de visión (visión borrosa o doble).
- Somnolencia o dificultad para mantenerse despierto.
- Cambios en el humor o comportamiento (como irritabilidad en los niños o agresividad).
- Problemas para caminar o hablar (como habla incoherente).
- Crisis convulsivas.
Existen ciertos signos que son sugestivos a una fractura de cráneo tras un traumatismo craneoencefálico y que requieren atención médica inmediata:
- Moretones alrededor de los ojos o detrás de las orejas.
- Salida de sangre o líquido transparente por la nariz o el oído.
¿Cómo se clasifican?
En general existen diferentes formas de categorizar a los pacientes en términos de gravedad clínica, mecanismo de lesión y fisiopatología, cada una de las cuales puede afectar el pronóstico y tratamiento.
Los traumatismos craneoencefálicos se han clasificado tradicionalmente utilizando puntuaciones de gravedad, la más utilizada es la escala de coma de Glasgow. En esta escala una puntuación de 13-15 clasifica al TCE como leve, 9-12 como moderado y menor a 8 como grave.
Existen escalas utilizando estudios de imagen como Tomografía Computarizada o Resonancia Magnética. Dentro de las lesiones que pueden encontrarse en estos estudios son:
- Fractura de cráneo.
- Hematoma epidural.
- Hematoma subdural.
- Hemorragia subaracnoidea.
- Hemorragia intraparenquimatosa.
- Contusión cerebral.
- Hemorragia intraventricular.
- Patrones focales y difusos de lesión axonal con edema cerebral.
Cómo se puede hacer un diagnóstico
El diagnóstico se llevará a cabo posterior a un examen médico completo, el cual incluye una exploración neurológica. En este examen se evalúa el estado de alerta, el pensamiento, la función motora (movimiento), la función sensorial, la coordinación y los reflejos.
La FDA ha emitido recomendaciones de uso de pruebas de imagen para el diagnóstico de traumatismo craneoencefálico y la clasificación de este, sin embargo, sugiere que ninguno de estos es útil por si solo para llegar al diagnóstico y que se deben usar junto con el criterio médico para un tratamiento correcto y un mejor pronóstico.
Los estudios de imagen disponibles en estos casos son el uso de Tomografía Computarizada y Resonancia Magnética donde se pueden observar tanto fracturas del cráneo, hemorragias y otro tipo de lesiones específicas secundarias a traumatismos craneoencefálicos.
Cuál es el tratamiento a seguir
El tratamiento dependerá del tipo de lesión y su gravedad. En general los traumatismos craneoencefálicos leves no requerirán tratamiento, sin embargo dentro de las recomendaciones generales son las siguientes:
- Pedir a alguien que se quede en vigilancia junto a la persona lesionada por 24 horas posteriores a la lesión. La persona debe de estar al pendiente de la aparición de cualquier síntoma nuevo o alteración en el estado de alerta como pérdida del conocimiento.
- Tomar medicamento para controlar el dolor.
- Reposo.
En traumatismos craneoencefálicos que se clasifican como graves el manejo puede incluir medicamentos que ayudan a prevenir o tratar la inflamación en el cerebro y en algunas ocasiones cirugía, sobre todo en presencia de hemorragias dentro del cerebro o fracturas de cráneo.
Pronóstico
Una atención oportuna garantiza una atención médica rápida y disminuye los posibles insultos secundarios que pudieran afectar ciertas funciones neurológicas en el futuro. En casos de traumatismos severos, la atención médica inmediata podrá ser la diferencia a un desenlace mortal.
El síndrome de segundo impacto es una entidad poco común que se define como el súbito aumento de la presión intracraneal y a veces la muerte, en casos de un segundo impacto que se prolonga antes de obtener una completa recuperación a partir de una lesión menor. Esta entidad se atribuye a la pérdida de augoregulacióm del flujo sanguíneo cerebral que conduce a una congestión vascular, aumento en la presión intracraneal y herniacion.
¿Cuándo es necesario atención médica inmediata?
Posterior a cualquier traumatismo craneoencefálico, se debe acudir a atención médica inmediata si presenta lo siguiente:
- Somnolencia.
- Confusión o pérdida de memoria.
- Vómitos persistentes.
- Cambios en el comportamiento (conducta extraña, irritabilidad, agresividad).
- Dificultad para hablar o presencia de habla incoherente.
- Visión borrosa, visión doble.
- Presencia de sangre o líquido transparente en nariz u oídos.
- Dificultad para caminar.
- Debilidad en alguna extremidad.
- Presencia de movimientos anormales (sacudidas en manos o piernas sin control).