Autor: Giovana Femat Roldán
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Beneficios de recibir fisioterapia en esclerosis múltiple
Una manera de entender al sistema nervioso central es imaginarlo como una computadora con millones de cables que envían y reciben información desde un punto a otro del cerebro.
Así como los cables están cubiertos de un material aislante que los protege y a su vez evita que existan cortocircuitos, en el cerebro existe la mielina, que funciona como una sustancia aislante a lo largo de los “axones” que son los cables que comunican a las neuronas entre sí.
Dentro de la amplia lista de enfermedades que pueden afectar al sistema nervioso central, se encuentra un grupo denominado como “enfermedades desmielinizantes” que, dependiendo del mecanismo fisiopatológico de cada enfermedad, ocasionan un daño en la vaina de mielina, lo que dificulta el adecuado envío de señales nerviosas.
Existen distintas enfermedades desmielinizantes, sin embargo, la esclerosis múltiple es la más común y la más estudiada, por lo que representa el ejemplo por excelencia de este grupo de patologías.
Una manera de entender al sistema nervioso central es imaginarlo como una computadora con millones de cables que envían y reciben información desde un punto a otro del cerebro.
Así como los cables están cubiertos de un material aislante que los protege y a su vez evita que existan cortocircuitos, en el cerebro existe la mielina, que funciona como una sustancia aislante a lo largo de los “axones” que son los cables que comunican a las neuronas entre sí.
Dentro de la amplia lista de enfermedades que pueden afectar al sistema nervioso central, se encuentra un grupo denominado como “enfermedades desmielinizantes” que, dependiendo del mecanismo fisiopatológico de cada enfermedad, ocasionan un daño en la vaina de mielina, lo que dificulta el adecuado envío de señales nerviosas.
Existen distintas enfermedades desmielinizantes, sin embargo, la esclerosis múltiple es la más común y la más estudiada, por lo que representa el ejemplo por excelencia de este grupo de patologías.
Esclerosis múltiple: una enfermedad cada vez más conocida
La esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune, es decir, nuestro sistema de defensa, encargado de nuestra protección y de eliminar agentes extraños como virus o bacterias, se “confunde”, y ataca a la vaina de la mielina o a las células que la producen.
¿Cuáles son los síntomas y manifestaciones de la EM?
Las manifestaciones son muy variables y pueden ser diferentes entre una persona y otra. Ésto es fácil de comprender, recordando que existen millones de vías de comunicación en nuestro sistema nervioso, por lo tanto, la zona que presente desmielinización es la que manifestará los síntomas.
Entre los más comunes se encuentran los siguientes:
- Dolor neuropático, dolor de cabeza.
- Fatiga,
- Alteraciones visuales como visión borrosa, ceguera, dolor ocular.
- Sensación de “choques eléctricos” al realizar ciertos movimientos.
- Problemas de coordinación, mareos, alteraciones del equilibrio o de la marcha, temblores.
- Debilidad, hormigueos, parálisis o entumecimiento de alguna o varias partes del cuerpo.
- Alteraciones de diferentes órganos como disfunción sexual, problemas de incontinencia y para el control de esfínteres.
- Crisis convulsivas.
- Desmayos.
- Problemas psicológicos como ansiedad y depresión.
Tipos de esclerosis múltiple
- Síndrome clínicamente aislado: Cuando se tiene un primer episodio de síntomas de esclerosis múltiple, a menudo lo clasifican así. No todas las personas que tienen esta entidad desarrollan esclerosis múltiple.
- Remitente-recurrente: Esta es la forma más común de esclerosis múltiple. Las personas con esta entidad tienen brotes, también llamados recaídas o exacerbaciones, de síntomas nuevos o que empeoran. Siguen períodos de remisión (cuando los síntomas se estabilizan o desaparecen).
- Progresiva primaria: Las personas diagnosticadas tienen síntomas que empeoran lenta y gradualmente sin ningún período de recaída o remisión.
- Secundaria progresiva: En muchos casos, las personas a las que se les diagnosticó originalmente esclerosis múltiple remitente-recurrente, eventualmente progresan a esta entidad. Se continúa acumulando daño a los nervios. Sus síntomas empeoran progresivamente. Si bien aún puede experimentar algunas recaídas o brotes (cuando los síntomas aumentan), ya no habrá períodos de remisión posteriores (cuando los síntomas se estabilizan o desaparecen).
La esclerosis múltiple comúnmente afecta a más mujeres que hombres. La mayoría de las personas con esclerosis múltiple reciben el diagnóstico cuando son adultos jóvenes de entre 20 y 40 años.
¿Quién puede sufrir de esclerosis múltiple y cuales son los factores de riesgo?
Ésta enfermedad suele afectar en un mayor porcentaje a mujeres jóvenes, sin embargo, se han reportado casos en hombres y pacientes de diferentes grupos de edad.
La sospecha diagnóstica suele iniciar con los síntomas, por ejemplo, una mujer de 30 años que presenta de un momento a otro visión borrosa o crisis convulsivas. Ante la duda de si se puede tratar o no de un episodio de esclerosis múltiple, se recomienda acudir a una unidad de urgencias y solicitar valoración por el especialista en neurología.
Una vez estabilizado el paciente, se procede a realizar una serie de pruebas diagnósticas entre las que se pueden encontrar estudios de imagen como resonancia magnética, punción lumbar, o estudios serológicos especializados.
¿En qué consiste el tratamiento?
Para evitar el daño y el desarrollo de secuelas, el diagnóstico debe realizarse de manera rápida y de esta manera, poder iniciar un tratamiento oportuno.
El tratamiento suele consistir en medicamentos e inmunomoduladores que pueden incluir esteroides en dosis altas, y otros fármacos especializados que el especialista se encargará de definir si pueden ser de utilidad en cada uno de los pacientes.
Al ser una enfermedad sumamente compleja, la esclerosis múltiple requiere de un abordaje multidisciplinario para su tratamiento. Es decir, el trabajo en equipo de distintos especialistas y profesionales de la salud, encabezados por el neurólogo, y que pueden incluir logopedas, psicólogos, fisioterapeutas, etc.
La rehabilitación es clave para la recuperación
La neurorehabilitación es una intervención terapéutica dentro de la neurología, que tiene como objetivo reducir la gravedad de las secuelas que surgen de las enfermedades del sistema nervioso.
La fisioterapia es un elemento que se ha ganado su lugar como uno de los pilares fundamentales para el tratamiento de la esclerosis múltiple, sobre todo durante la última década, todo esto gracias a la evidencia de sus beneficios en éste grupo de pacientes. El objetivo de la fisioterapia es mejorar la calidad de vida de los pacientes mediante una serie de actividades que fortalecen al sistema nervioso.
Una de las maneras en las que se logra esto es utilizando la neuroplasticidad, que se define como la capacidad del cerebro de crear vías nuevas o vías alternas para suplir las funciones de las zonas que se vieron dañadas.
La fisioterapia es diferente para cada uno de los pacientes, ya que se encarga de cubrir las necesidades de cada uno de ellos, lo que incluye el tipo de secuelas, la gravedad de las mismas, así como que tanto afectan el día a día y la independencia del paciente.
De una manera más simple, el tipo de terapia, la duración de la misma, el número y frecuencia de las sesiones y las herramientas que se utilizarán, se escogerán según las preferencias y necesidades de nuestro paciente. Además, hay que tomar en cuenta que la fisioterapia es un proceso dinámico, en el que, si nuestro paciente presenta cambios más lentos o más rápidos que los deseados, se pueden modificar para adaptarse a sus avances.
Las condiciones que más se abordan dentro de la fisioterapia, en un paciente con esclerosis múltple son las siguientes:
- Ejercicios para recuperar la fuerza muscular y la movilidad de las extremidades.
- Ejercicios para mejorar la marcha, la bipedestación y el equilibrio.
- Ejercicios para mejorar las actividades finas como abrocharse los botones, cortar con tijeras, o dibujar.
- Ejercicios de lenguaje y deglución.
- Ejercicios para control y reentrenamiento de esfínteres.
- Ejercicios para mejorar la rigidez y espasticidad de los miembros.
- Ejercicios para mejorar el dolor y las parestesias.
Otros tratamientos para esclerosis múltiple
Actualmente no existe una cura para la esclerosis múltiple. El tratamiento se enfoca en controlar los síntomas, reducir las recaídas (períodos en los que los síntomas empeoran) y retrasar la progresión de la enfermedad. Su plan de tratamiento integral puede incluir:
- Terapias modificadoras de la enfermedad: Estos medicamentos ayudan a reducir las recaídas (también llamadas exacerbaciones o ataques). Ralentizan la progresión de la enfermedad. Pueden prevenir la formación de nuevas lesiones en el cerebro y la médula espinal.
- Medicamentos para el manejo de recaídas: si tiene una exacerbación grave, el neurólogo puede recomendarle una dosis alta de corticosteroides. El medicamento puede reducir rápidamente la inflamación. Disminuyen el daño a la vaina de mielina que rodea las células nerviosas.
- Actividad física: la esclerosis múltiple puede afectar la función física. Mantenerse físicamente en forma y fuerte con un programa de ejercicios le ayudará a mantener su movilidad. La rehabilitación tiene como objetivo fomentar la autonomía y mejorar la calidad de vida a través de programas orientados a objetivos específicos.
¿Cuáles son las complicaciones de la esclerosis múltiple?
Si la enfermedad progresa, el empeoramiento de los síntomas puede provocar complicaciones como:
- Dificultad para caminar que puede resultar en la necesidad de un bastón, andador o silla de ruedas
- Pérdida del control de los intestinos o la vejiga
- Problemas de memoria
- Dificultades sexuales
¿Cómo se diagnostica esclerosis múltiple?
Ninguna prueba puede proporcionar un diagnóstico definitivo. Una resonancia magnética busca evidencia de lesiones (áreas de daño) en el cerebro o la médula espinal que indiquen esclerosis múltiple. Las lesiones se desarrollan como resultado del daño a la vaina de mielina que rodea los nervios. Es posible que también sea necesario realizar una punción lumbar.
Si estas pruebas no brindan una respuesta clara, su neurólogo puede recomendar una prueba de potenciales evocados. Esta prueba verifica su función nerviosa al medir la actividad eléctrica en el cerebro y la médula espinal.