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Causas neurológicas de una cefalea o dolor de cabeza

Autor: Giovana Femat Roldán

Causas neurológicas de una cefalea o dolor de cabeza

La cefalea, o dolor de cabeza, es considerado el principal motivo de consulta por el cual las personas acuden con un neurólogo. Se trata de un síntoma que puede presentarse en personas de todas las edades y que puede significar muchas cosas, desde causas neurológicas como migraña o hipertensión intracraneal, hasta otras causas no neurológicas como tensión muscular, deshidratación y traumatismos. Te explicaremos más acerca de que puede ocasionar un dolor de cabeza, ahondando más en las posibles causas de origen neurológico que pueden desencadenarlo.

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¿Qué puede ocasionar un dolor de cabeza?

La cefalea es el término médico empleado que hace referencia al dolor de cabeza. Primero es importante definir qué estructuras de la cabeza pueden presentar dolor, estas son: piel, tejido subcutáneo, cráneo, músculos de la cara, cabeza, cuello y nuca, nervios, meninges (capas que cubren el cerebro) y vasos sanguíneos. De hecho, prácticamente el cerebro es el único tejido dentro del cráneo que tiene terminaciones nerviosas que se traducen en dolor.

Dentro de las causas neurológicas se encuentran: migraña (con o sin aura), cefalea en racimos (cefalea de Horton), hipertensión intracraneal, hemicránea paroxística, SUNCT/SUNA, y las neuralgias craneales como la neuralgia del trigémino, neuralgia de Arnold y neuralgia del glosofaríngeo. A continuación, ahondaremos un poco más en cada una de ellas.

  • Migraña y otras cefaleas primarias:

La migraña es un tipo de dolor de cabeza que se presenta de forma intensa, usualmente afectando un lado de la cabeza, de tipo pulsátil, y muchas veces acompañado de intolerancia al ruido y/o luz, así como de náuseas y/o vómito. Ésta puede presentarse esporádicamente o de forma frecuente. Es un trastorno que, si bien es benigno, puede llegar a ser muy molesto, y en algunas ocasiones incapacitante.

En casos en los que el dolor se presenta ocasionalmente, los analgésicos como paracetamol, ibuprofeno o ketorolaco suelen ser suficientes. Cuando se vuelve algo muy recurrente se requiere de un medicamento preventivo como el topiramato o amitriptilina para disminuir los episodios de dolor hasta que eventualmente desaparecen.

Otro tipo de cefalea que es importante diferenciar la cefalea en racimos. Este tipo de dolor de cabeza se presenta en episodios, de forma muy intensa, unilateral, afectando un lado de la cara y acompañándose de síntomas como lagrimeo, congestión nasal, edema del párpado y sudor del lado afectado. Los episodios suelen durar de 15 a 180 minutos, presentándose varias veces al día, separados por periodos de varios meses sin síntomas.

Los otros dolores de cabeza como hemicránea paroxística y SUNCT/SUNA se presentan como ataques de dolor de cabeza severos, unilaterales, pero de muy corta duración (2 a 30 minutos), varias veces al día.

  • Hipertensión intracraneal:

Se trata de un dolor ocasionado por un aumento de la presión dentro del cráneo, usualmente por acumulación de líquido cefalorraquídeo o por un tumor. Se requiere de estudios de imagen, y dependiendo de los resultados de éste, también de una punción lumbar.

  • Neuralgias:

Éstas ocurren cuando hay inflamación de un nervio craneal, los más comunes son: del trigémino, de Arnold (nervio occipital) y del glosofaríngeo. Suelen presentarse como dolor intenso, localizado, de tipo ardoroso, que aumenta al hacer presión en los sitios por donde pasa el nervio.

  • Otras causas no neurológicas de cefalea:

Si bien la cefalea tensional muchas veces es considerada una causa neurológica, la realidad es que es el resultado de una tensión muscular sostenida de los músculos del cráneo y cuello, usualmente asociado al estrés. Se trata del tipo de cefalea más común. A pesar de ser un trastorno completamente benigno, puede llegar a ser muy molesto, y en algunos casos tan persistente que se vuelve un dolor constante que requiere de medicamento preventivo para evitar o disminuir la frecuencia del dolor.

La congestión nasal o en senos paranasales puede manifestarse como cefalea por la presión que hay dentro de la cavidad, este dolor empeora al agacharse. La deshidratación es otra causa común de cefalea que muchas veces pasa desapercibida, así como la exposición a olores fuertes, luces brillantes, cambios bruscos o importantes de clima o altitud elevada, consumo excesivo de alcohol, cafeína u otras sustancias.

También es importante recordar otras causas de cefalea ocasionadas por comorbilidades como hipertensión intracraneal, problemas de columna y problemas oculares.

¿Cómo trata un neurólogo el dolor de cabeza?

Un neurólogo, al abordar el dolor de cabeza, sigue un enfoque sistemático y meticuloso. A continuación, se detalla el proceso que suele seguir:

  • Historia clínica detallada:

Antes de cualquier intervención, es vital comprender la naturaleza y la historia del dolor. ¿Cuándo empezó? ¿Cuál es su duración? ¿Se presenta en momentos específicos del día? ¿Hay factores desencadenantes conocidos? Estas son solo algunas de las preguntas que el neurólogo podría hacer.

  • Tipificación del dolor:

El dolor de cabeza no es una entidad única. Existen diversos tipos, como la migraña, la cefalea tensional y la cefalea en brotes. Cada uno tiene características distintas y requiere un enfoque de tratamiento diferente.

  • Examen neurológico:

Este examen evalúa la función del sistema nervioso. Sirve para descartar o identificar otras afecciones neurológicas que podrían estar relacionadas con el dolor de cabeza.

  • Pruebas diagnósticas:

Dependiendo de los hallazgos iniciales, el neurólogo puede solicitar pruebas como una resonancia magnética (RM), una tomografía computarizada (TC) o exámenes de sangre para descartar causas secundarias del dolor de cabeza.

  • Tratamiento farmacológico:

Una vez que se haya establecido un diagnóstico, se puede iniciar un tratamiento con medicamentos. Estos varían según el tipo de cefalea. Por ejemplo, para la migraña, se pueden recetar triptanos o betabloqueantes. Para la cefalea tensional, analgésicos simples o relajantes musculares pueden ser útiles.

  • Terapias no farmacológicas:

Además de los medicamentos, es fundamental abordar factores desencadenantes o agravantes. Esto puede incluir terapia física, biofeedback, técnicas de relajación o cambios en el estilo de vida, como la regulación del sueño y la dieta.

  • Educación del paciente:

Uno de los aspectos más importantes es educar al paciente sobre su afección. Comprender lo que está sucediendo en su cuerpo puede ser reconfortante y empoderador. Además, conocer los factores desencadenantes y cómo gestionarlos puede mejorar significativamente la calidad de vida.

  • Seguimiento regular:

El dolor de cabeza, especialmente si es crónico, requiere un seguimiento constante para ajustar el tratamiento según sea necesario.

Para quien busca entender este padecimiento, es esencial recordar que el camino hacia el alivio es a menudo un viaje, no un destino. El dolor de cabeza puede ser complejo y multifacético, pero con un cuidado atento y un enfoque personalizado, muchas personas encuentran alivio y mejoran su calidad de vida. No está solo en esta lucha; profesionales como el neurólogo están ahí para guiarlo y apoyarlo en cada paso.

¿Cuándo buscar atención médica por dolor de cabeza?

A pesar de que el dolor de cabeza sea un motivo de consulta bastante frecuente, la mayoría de las veces no condiciona un problema de salud grave y puede tratarse de forma ambulatoria. Sin embargo, es sumamente importante saber distinguir cuáles son los datos de alarma que pueden sugerir que el dolor de cabeza sea consecuencia de algún trastorno grave que requiera atención médica inmediata para evitar posibles complicaciones:

  • Dolor de cabeza que inicia de forma súbita
  • Dolor de cabeza muy intenso y/o persistente
  • Si se asocia a un traumatismo del cráneo como una caída o accidente automovilístico de alto impacto
  • Mujeres embarazadas o cursando el puerperio
  • Dolor de cabeza que inicia después de los 50 años
  • Si las características del dolor cambian de características
  • Si se asocia a otros síntomas neurológicos como debilidad o alteraciones sensitivas de alguna parte del cuerpo, alteración del estado de alerta, crisis convulsivas, alteraciones visuales, etc
  • Si el dolor cambia con los cambios de posición
  • Si se acompaña de otros síntomas sistémicos como fiebre

Si bien muchas cefaleas son benignas y se resuelven con medidas simples como descanso, hidratación y analgésicos de venta libre, es esencial reconocer que algunas cefaleas pueden estar asociadas con causas neurológicas subyacentes más complejas.

La comprensión de las diferencias entre los tipos de cefaleas y los síntomas neurológicos adicionales puede ayudar a los profesionales de la salud a realizar diagnósticos precisos y proporcionar tratamientos adecuados. Si alguien experimenta cefaleas frecuentes, intensas o con algún otro de los datos de alarma previamente mencionados, es aconsejable buscar atención médica para obtener un diagnóstico y un plan de tratamiento adecuados y de forma temprana.