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Autor: Giovana Femat Roldán

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¿Cuál es la diferencia entre Alzheimer y demencia senil?

¿Cuál es la diferencia entre Alzheimer y demencia senil?

La demencia es un término general que incluye un grupo de trastornos cerebrales relacionados al deterioro de la memoria y las habilidades del pensamiento. Es importante aclarar que el término “demencia senil” no existe y se ha relacionado erroneamente a patologías con mayor prevalencia en adultos mayores. 

Según el Manual diagnóstico y estadístico de las enfermedades mentales (DSM-5), se define a la demencia como un síndrome que incluye la pérdida de funciones cognitivas con compromiso de la funcionalidad, es decir pérdida de las actividades de vida diaria para el funcionamiento laboral, social y familiar, sin mencionar los síntomas psicológicos y conductuales, que en algunos casos pueden ser las primeras manifestaciones, cuya frecuencia se incrementa conforme evoluciona en severidad el síndrome de demencia. 

La forma más común de demencia en adultos mayores es la enfermedad de Alzheimer, que representa del 60-80% de los casos.

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¿Qué tan común es? 

Las estimaciones de la incidencia de la demencia varían según los estudios y dependen en gran medida de la edad. En general, la incidencia de demencia se duplica cada 10 años después de los 60 años de vida. Generalmente existe poca diferencia en cuanto al sexo en la incidencia y prevalencia de la demencia o enfermedad de Alzheimer.

¿Cuáles son sus causas? 

La mayoría de las demencias son causadas por una enfermedad neurodegenerativa, dentro de estas condiciones neurodegenerativas se encuentran la enfermedad de Alzheimer, la demencia con cuerpos de Lewy, demencia frontotemporal y demencia por enfermedad de Parkinson. Dentro de las demencias no neurodegenerativas la más común es la demencia vascular. 

La demencia puede tener más de una causa sobre todo en personas adultas mayores y a medida que avanza la condición. Las comorbilidades como insuficiencia cardiaca congestiva, insuficiencia renal y el uso crónico de algunos medicamentos se han relacionado con la exacerbación del deterioro en la cognición.

Factores de riesgo

Existen factores de riesgo tanto de origen genético como adquiridos.

  • Entre los factores de origen genético se encuentran los antecedentes heredofamiliares de demencia
  • En los adquiridos están tanto el uso de ciertos medicamentos
  • Como las enfermedades como hipertensión
  • Dislipidemia
  • Enfermedad cerebrovascular
  • Aterosclerosis
  • Diabetes tipo 2,  entre otros.

Características clínicas 

Generalmente la enfermedad de Alzheimer se presenta en la edad avanzada y en muy pocas ocasiones ocurre antes de los 60 años. Las personas con enfermedad de alzheimer de inicio temprano a menudo se presentan con síntomas atípicos para esta enfermedad como:

  • Cambios en el lenguaje
  • problemas de la vista
  • Cambios en el estado de ánimo

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Principales síntomas del Alzheimer

Deterioro de la memoria

Este es el síntoma inicial más común de la demencia por enfermedad de Alzheimer. El déficit de memoria temprano en la enfermedad de alzheimer se describe como amnesia episódica anterógrada a largo plazo. Generalmente los pacientes o cuidadores pueden describir problemas de “memoria de corto plazo” al notar la incapacidad para recordar algunas palabras después de algunos minutos. 

Pérdida de la función ejecutiva y juicio:

La resolución de problemas se ve afectada variando entre sutil a prominente en las primeras etapas de la enfermedad de alzheimer. Generalmente son los familiares o cuidadores quienes encuentran al paciente menos organizado o motivado para la realización de tareas. A medida que la enfermedad avanza se puede ver comprometida la capacidad como tal de realizar tareas.

¿Cómo se diagnóstica? 

Se debe sospechar enfermedad de alzheimer en cualquier adulto mayor con disminución progresiva de la memoria y al menos otro dominio cognitivo que conduce a un deterioro del funcionamiento. El médico de primer contacto ante la sospecha podrá hacer una referencia al neurólogo, quien es el especialista en este tipo de padecimientos y posterior a un examen clínico completo y un interrogatorio detallado podrá considerar el diagnóstico. 

Existen escalas diseñadas para documentar la presencia y la progresión de la demencia. El neurólogo ante la sospecha de enfermedad de alzheimer valorará los criterios actuales para llegar al diagnóstico final y podrá solicitar también algunos estudios de imagen como la resonancia magnética, tomografía computarizada o tomografía por emisión de positrones (PET) donde se valorará posibles diagnósticos alternativos o adicionales que se deben descartar en todo paciente con sospecha de enfermedad de alzheimer. 

Las pruebas de laboratorio de rutina no son útiles en el diagnóstico de enfermedad de alzheimer , sin embargo en algunas ocasiones serán solicitadas para excluir causas secundarias contribuyentes o condiciones que podrían exacerbar el deterioro cognitivo.

¿Existen medicamentos para el Alzheimer? 

Actualmente no existe cura para la enfermedad del Alzheimer, sin embargo, continúan en estudio diferentes tratamientos con el objetivo de retrasar la progresión del deterioro mental y funcional así como para prevenir o retrasar su aparición. 

Los medicamentos que se usan actualmente se enfocan en mejorar la calidad de vida de la persona y la familia en la medida de lo posible.  A menudo las personas con enfermedad de Alzheimer tienen mayor riesgo de tener un mal control en cuanto al seguimiento de la toma de sus medicamentos, por lo que es importante desarrollar un plan para el control y seguridad de los medicamentos.

¿Se puede prevenir? 

Existen ciertos factores de riesgo que no se pueden modificar como la predisposición genética al tener familiares con enfermedad de alzheimer, sin embargo hay muchos otros de los cuales se pueden trabajar desde temprana edad para evitar aparición de esta o más enfermedades. 

Dentro de las medidas preventivas más importantes se encuentran:

  • Llevar un estilo de vida saludable con una dieta balanceada y ejercicio regular.
  • Se recomienda en general la disminución de la ingesta de grasas saturadas
  • Aumentar el consumo de vegetales, legumbres, frutas y granos como principales fuentes de la dieta. 

Existen múltiples beneficios de su detección oportuna. Ante la sospecha de presentar síntomas compatibles con la enfermedad de alzheimer tanto propios como en algún familiar será recomendable acudir con el neurólogo quien podrá ofrecer intervenciones ya sea con o sin medicamentos según el diagnóstico y ayudar, dependiendo del caso, a retrasar el deterioro o mejorar la calidad de vida de la persona que padece la enfermedad así como en los familiares.

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