¿Qué trastornos afectan la deglución?
Autor: Giovana Femat Roldán

La deglución es un proceso vital que permite la alimentación e hidratación. Involucra la coordinación de los músculos en la boca, garganta y esófago, para mover los alimentos y los líquidos hasta el estómago. Si hay una alteración de este complejo mecanismo (disfagia), se clasifica dependiendo del sitio afectado: disfagia orofaríngea y disfagia esofágica. Por lo tanto, los trastornos que afectan la deglución pueden manifestarse de distintas formas, dependiendo de las fases de la deglución que estén afectadas.
La deglución se divide en tres fases: oral, faríngea y esofágica.
- En la primera fase los alimentos se mastican y mezclan con saliva y el bolo alimenticio se empuja hacia la parte posterior de la boca.
- En la fase faríngea, el bolo pasa por la garganta evitando las vías respiratorias.
- En la fase esofágica, el bolo es impulsado a través del esófago hacia el estómago con movimientos peristálticos coordinados.
Disfagia orofaríngea
Es la dificultad para iniciar la deglución en la fase oral o faríngea. Este tipo de disfagia generalmente se asocia con trastornos neuromusculares o neurológicos que afectan la coordinación de los músculos a ese nivel.
Disfagia Esofágica
Se refiere a la dificultad para mover los alimentos y líquidos desde la garganta hacia el esófago y estómago. Este tipo de disfagia puede estar relacionado con obstrucciones físicas o problemas de motilidad del esófago.
Impacto de las enfermedades neurodegenerativas y neuromusculares en la deglución
Las enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad de Alzheimer y la Enfermedad de Huntington, afectan la coordinación y el control muscular necesarios para una deglución segura. En la Enfermedad de Alzheimer, la pérdida progresiva de la función cognitiva y motora puede llevar a dificultades para recordar cómo tragar o coordinar los músculos necesarios para la deglución. Por otro lado, la Enfermedad de Huntington, es una condición hereditaria que causa movimientos involuntarios y deterioro cognitivo, ambos afectan el control de la deglución.
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que puede afectar la capacidad de tragar en mecanismos parecidos a la enfermedad de Alzheimer. Esta manifestación clínica suele ser más prevalente cuando están avanzadas estas dos enfermedades. Otro trastorno neurodegenerativo, la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), que afecta las neuronas motores, conduce a la debilidad muscular, causando eventualmente incapacidad para tragar adecuadamente.
Asociado a trastornos neuromusculares, como la Miastenia Gravis, puede ocurrir una parálisis bulbar. El bulbo raquídeo, parte del sistema nervioso central, controla los músculos de la lengua y la garganta. En general, cualquier condición que afecte esta zona puede provocar debilidad en estos músculos, causando disfagia.
Trastornos relacionados con lesiones al Sistema Nervioso Central
Un accidente cerebrovascular (ACV) puede dañar las áreas del cerebro que controlan los músculos de la deglución, o bien, puede afectar las zonas de control voluntario que facilitan la deglución. Eventualmente podría recuperarse esta función, dependiendo de la severidad del ACV. Otro ejemplo es el traumatismo craneoencefálico, que al dañar de manera aguda el cerebro, puede interrumpir las vías nerviosas que son responsables de la deglución.

Enfermedades esofágicas y disfagia
La acalasia esofágica es un trastorno en el que el esófago pierde su capacidad de mover ordenadamente los alimentos hacia el estómago. Este trastorno se puede presentar como dificultad para tragar, regurgitación y dolor torácico.
Otro trastorno del esófago que causa disfagia a este nivel es la estenosis esofágica, que es un estrechamiento del esófago de diversas causas, como cicatrices por reflujo crónico o tratamientos de radiación para el cáncer de cabeza y cuello. Asimismo, los tumores esofágicos también pueden dificultar el paso de los alimentos. Estas condiciones dificultan el paso de los alimentos, causando disfagia esofágica.
Enfermedades reumatológicas
Algunas enfermedades reumatológicas pueden tener manifestaciones de disfagia. La esclerodermia es una enfermedad que causa endurecimiento del tejido conectivo en todo el cuerpo. Puede afectar la motilidad del esófago al “endurecerlo”. Desde otro enfoque, el Síndrome de Sjögren se caracteriza por la sequedad de las membranas mucosas. Esta condición causa una producción ineficiente de saliva, un lubricante natural esencial para facilitar la deglución.
Tratamiento de la Disfagia
El tratamiento para la disfagia depende de su causa subyacente y de la gravedad del trastorno. Generalmente, el manejo de la disfagia implica un enfoque multidisciplinario que puede incluir a médicos neurólogos, logopedas (terapeutas del habla y el lenguaje), nutricionistas, otorrinolaringólogos y gastroenterólogos. A continuación se describen las principales estrategias de tratamiento:
1. Terapia de Rehabilitación de la Deglución
La terapia de rehabilitación es una parte fundamental del tratamiento de la disfagia, especialmente en pacientes con causas neurológicas. Los logopedas utilizan una variedad de técnicas para mejorar la coordinación y la fuerza de los músculos implicados en la deglución, tales como:
- Ejercicios de Deglución:
Ejercicios específicos para fortalecer los músculos de la lengua, faringe y laringe, mejorar la coordinación y estimular el reflejo de deglución. Estos ejercicios pueden incluir técnicas como la deglución supraglótica, la maniobra de Mendelsohn, entre otras.
- Modificación de la Consistencia de los Alimentos y Líquidos:
Ajustar la consistencia de los alimentos y líquidos (espesantes para líquidos o dietas de textura modificada) para que sean más fáciles de tragar y menos propensos a causar aspiración.
- Técnicas Posturales:
Cambiar la posición de la cabeza y el cuerpo durante la deglución (por ejemplo, inclinar la cabeza hacia adelante o hacia un lado) puede ayudar a reducir el riesgo de aspiración y facilitar la deglución.
2. Manejo Nutricional
La intervención nutricional es crucial para asegurar que el paciente reciba una nutrición adecuada mientras se minimiza el riesgo de aspiración. Los nutricionistas pueden colaborar para desarrollar un plan dietético que proporcione las calorías y nutrientes necesarios con una textura segura. En algunos casos, puede ser necesario utilizar suplementos nutricionales o, en situaciones más graves, considerar la alimentación por sonda (nasogástrica o gastrostomía) para evitar la desnutrición y la deshidratación.
3. Tratamiento Médico y Farmacológico
El manejo médico de la disfagia puede incluir tratamientos farmacológicos para tratar las causas subyacentes de la disfagia. Por ejemplo, medicamentos para tratar el reflujo gastroesofágico o para mejorar la motilidad esofágica en casos de trastornos de la motilidad esofágica. En casos específicos, se pueden usar medicamentos para reducir la salivación excesiva o la secreción de moco.
4. Intervención Quirúrgica y Procedimientos Endoscópicos
En algunos casos, puede ser necesario realizar procedimientos quirúrgicos o endoscópicos para tratar las causas estructurales de la disfagia:
- Dilatación Esofágica:
Un procedimiento en el cual se utiliza un endoscopio con un balón o un bujía para estirar una parte estrecha del esófago.
- Miotomía del Esófago:
Un procedimiento quirúrgico para cortar los músculos esofágicos que no se relajan adecuadamente, utilizado en casos de acalasia.
- Colocación de una Sonda de Alimentación:
En casos de disfagia severa, una sonda de alimentación puede colocarse a través del abdomen directamente en el estómago (gastrostomía percutánea endoscópica o GPE) para asegurar la nutrición.
5. Estimulación Eléctrica y Técnicas Innovadoras
La estimulación eléctrica neuromuscular es una técnica innovadora que ha mostrado beneficios en algunos pacientes con disfagia. Esta técnica utiliza corrientes eléctricas para estimular los músculos implicados en la deglución, ayudando a mejorar su fuerza y coordinación.

Conclusión
Como se ha revisado, pueden haber múltiples condiciones o enfermedades que afectan la deglución, desde problemas estructurales en el esófago hasta trastornos neurológicos y neuromusculares. La identificación y tratamiento temprano de la disfagia son esenciales para evitar complicaciones graves como desnutrición, deshidratación y neumonía por aspiración. La deglución es una habilidad compleja que involucra múltiples sistemas corporales, por lo tanto el manejo de la disfagia suele requerir un enfoque multidisciplinario. Las intervenciones desde diferentes enfoques pueden lograr mejores resultados en la rehabilitación de la deglución, se deben incluir en el equipo tanto médicos neurólogos, logopedas, nutricionistas, rehabilitadores, entre otros.