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Lesiones neurológicas reversibles e irreversibles

Autor: Giovana Femat Roldán

Lesiones neurológicas reversibles e irreversibles

Las lesiones neurológicas reversibles son cambios funcionales y morfológicos en las células nerviosas que se pueden revertir. Esto significa que la célula puede recuperar su integridad estructural y funcional. En las lesiones neurológicas irreversibles el tejido no se regenera y muere.

Un ejemplo de lesión neurológica reversible es el síndrome de encefalopatía posterior reversible (PRES) la cual se asocia un conjunto de características clínicas como:

  • Dolor de cabeza
  • Crisis epilépticas
  • Alteración del nivel de alerta
  • Pérdida visual
  • Otros déficit focales

También se asocia a características radiológicas, con alteraciones reversibles en la sustancia blanca del cerebro, especialmente en regiones parieto-temporo-occipitales. Se ha asociado a hipertensión arterial.

Neuroplasticidad

Hasta hace poco se creía que el desarrollo y recuperación del cerebro se detenían en la edad adulta, pero modernas técnicas de neuroimagen cerebral han permitido reconceptualizar la dinámica del sistema nervioso central y su funcionamiento.

Hay evidencia que demuestra que el encéfalo puede cambiar para adaptarse a diversas circunstancias, no solo durante la infancia y la adolescencia, sino también durante la edad adulta e incluso en situaciones de lesión cerebral, lo que significa que el cerebro es flexible y modificable.

El término que denota dichos cambios del encéfalo, se denomina plasticidad neuronal. Hay poca claridad sobre el origen histórico de la palabra plasticidad neuronal y tampoco se conocen en totalidad sus procesos fisiológicos concretos y no existe una terminología unificada al respecto.

La neuroplasticidad es un proceso que representa la capacidad del sistema nervioso de cambiar su reactividad como resultado de activaciones sucesivas. Tal reactividad permite que el tejido nervioso pueda experimentar cambios adaptativos o organizacionales en un estado fisiológico con o sin alteración. Otros autores la definen de manera global como toda respuesta cerebral que se origina frente a cambios internos o externos y obedece a modificaciones organizacionales en la percepción y cognición.

Algunos estudios indican que la producción, diferenciación y supervivencia de neuronas nuevas donde no todas son funcionales en etapas inmaduras son procesos plásticos, regulados por la experiencia. La neurogénesis se ha descrito que persiste en el adulto en ciertas regiones cerebrales, como el hipocampo, la mucosa olfatoria y la zona periventricular.

Una forma de materializar el proceso neuroplástico es a través de la corteza cerebral. Es así como se habla de plasticidad cortical y varios autores la dividen en dos subprocesos:

  • Plasticidad cortical fisiológica (sustrato del aprendizaje y de la memoria humana, y subproceso que se lleva a cabo en el neurodesarrollo)
  • Plasticidad cortical patológica (que es subdividida en adaptativa y mal adaptativa).

Plasticidad postlesional.

La neuroplasticidad que se da durante la ontogenia para la elaboración de nuevos circuitos inducidos por el aprendizaje y mantenimiento de las redes neuronales, tanto en el adulto como en el anciano, se denomina plasticidad natural. Posterior a lesiones periféricas o centrales del sistema nervioso hay remodelación o cambios que subyacen a la recuperación clínica parcial o completa, y es denominada como plasticidad post-lesional.

La genética en la plasticidad neuronal.

A partir de la era postgenómica, con trabajos de genética y expresión proteica necesarios para la adquisición y desarrollo del lenguaje humano, se dio inicio a una nutrida serie de descubrimientos que revelan productos de genes inmediatos en la plasticidad sináptica, señalización proteica de cambios neuroplásticos en corteza frontal y prefrontal, factores de crecimiento como:

  • El factor neurotrófico cerebral (BDNF, por sus siglas en inglés)
  • El factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF, por sus siglas en inglés)
  • El factor de crecimiento derivado de insulina (IGF, por sus siglas en inglés)
  • Las apoproteínas E.

La homeostasis neuroplástica, mediada en gran medida por el IGF y los mecanismos moleculares de la plasticidad sináptica desempeñan un papel importante en la regulación de procesos neurogénicos (nacimiento celular, promoción, maduración y mantenimiento neuronal). El gen FOXP2 es uno de los genes de neuroplasticidad más estudiado hasta el momento, puesto que el lenguaje como proceso innato y adquirido, requiere de procesos de plasticidad fisiológica y natural.

Dicho gen se expresa en los circuitos motores relacionados con el lenguaje y el habla (núcleos basales, tálamo, olivas inferiores y cerebelo). Pertenece a un miembro de la gran familia FOX, factores de transcripción. Las mutaciones del FOXP2 están asociadas con dificultades en el aprendizaje y adquisición del lenguaje y en su normal expresión está involucrado en la producción de secuencias de movimientos coordinados orofaciales.

Neurorehabilitación en la plasticidad cerebral.

Con la neurorehabilitación se puede inducir la neuroplasticidad por ejemplo en los eventos cerebrovasculares donde el paciente sufre un daño por falta de oxigenación y pierde capacidad motora como la fuerza y mediante rehabilitación puede volver a tener fuerza.