Disartria o afasia: Diferencias clínicas clave
Autor: Giovana Femat Roldán

La afasia y la disartria son dos trastornos neurológicos que pueden afectar la capacidad de comunicarse, pero lo hacen de formas distintas. La afasia es un trastorno del lenguaje, que puede dificultar la capacidad de hablar, entender, leer o escribir; la persona sabe lo que quiere decir, pero tiene problemas para encontrar las palabras correctas, formar frases completas o comprender lo que escucha o lee. En cambio, la disartria es un trastorno del habla, en el que el mensaje en la mente está claro, pero los músculos que permiten articular las palabras(como los de la lengua, boca o cuerdas vocales) no funcionan adecuadamente, lo que da lugar a un habla arrastrada, débil o poco clara.
En México, se estima que más de 2 millones de personas presentan algún tipo de discapacidad para comunicarse o hablar. A nivel mundial, estos trastornos también afectan a millones, y son especialmente comunes en personas que han sufrido un accidente cerebrovascular. Se calcula que entre el 25% y el 40% de los sobrevivientes de un evento cerebrovascular desarrollan algún tipo de afasia, mientras que más del 50% pueden presentar algún grado de disartria.
Comunicación humana: lenguaje, habla y sus bases cerebrales
La comunicación humana es un proceso complejo que nos permite expresar y comprender pensamientos, emociones e ideas. Para entender trastornos como la afasia y la disartria, es fundamental diferenciar entre dos componentes esenciales: el lenguaje y el habla.
El lenguaje es un sistema complejo que nos permite expresar y comprender ideas, pensamientos y emociones. No se limita solo a la palabra hablada, sino que también se manifiesta en la escritura, los gestos o los símbolos. Este sistema implica tanto la capacidad para emitir mensajes como para entenderlos, ya sea escuchando, leyendo o interpretando señales visuales. El lenguaje se compone de tres elementos principales:
- Contenido: lo que queremos comunicar.
- Forma: las reglas del lenguaje, como la gramática y el orden de las palabras.
- Uso: cómo adaptamos lo que decimos al contexto y a la persona con la que hablamos.
Por otro lado, el habla es la forma física en que producimos los sonidos del lenguaje. Involucra la coordinación precisa de órganos como la lengua, los labios, la mandíbula y las cuerdas vocales. Sus componentes incluyen:
- Articulación: qué tan claro se pronuncian los sonidos.
- Voz: tono, volumen y calidad del sonido.
- Fluidez: ritmo y continuidad al hablar.
Estas funciones se apoyan en diferentes áreas del cerebro. En la mayoría de las personas, el hemisferio izquierdo es dominante para el lenguaje, dos áreas son clave:
- El área de Broca (lóbulo frontal): permite construir frases y encontrar las palabras adecuadas.
- El área de Wernicke (lóbulo temporal): ayuda a comprender el significado de lo que escuchamos o leemos.
Cuando estas zonas se dañan, por ejemplo tras un accidente cerebrovascular, puede aparecer la afasia:
- Lesión en el área de Broca: la persona comprende bien, pero habla con dificultad.
- Lesión en el área de Wernicke: la persona habla fluidamente, pero con frases sin sentido y tiene problemas para entender.
Por otro lado, la disartria afecta al habla, no al lenguaje, el área cerebral implicada es la corteza motora (también en el lóbulo frontal) la cual envía señales a los músculos responsables del habla a través del tronco encefálico. El cerebelo, además, coordina el ritmo y la precisión de estos movimientos. Si alguna parte de este sistema se daña, aparece la disartria, en la que los sonidos se vuelven imprecisos o difíciles de entender, aunque el contenido del mensaje está claro en el pensamiento.

¿Cómo diferenciar una afasia de una disartria?
Cuando una persona presenta dificultades para comunicarse, es clave identificar si se trata de una afasia o disartria:
Síntomas de Afasia:
- Dificultad para encontrar las palabras correctas: saber lo que quiere decir pero no encontrar el término correcto («¿Dame ese… el… lo que corta?», queriendo decir «tijeras»).
- Formar frases incompletas: «Ayer fui… tienda… comprar…» en lugar de «Ayer fui a la tienda a comprar pan».
- Mezclar palabras sin sentido: Decir «la luna come frío» cuando quiere describir que hace frío en la noche.
- Tener dificultad para entender: Confundir órdenes simples como «cierra el libro» con «abre la ventana».
Síntomas de Disartria
- Hablar arrastrando las palabras: «Bueeeenos díiiias» en lugar de «Buenos días».
- Tener voz ronca o débil: como si estuviera susurrando.
- Pronunciar mal los sonidos.
- Mostrar cambios en el ritmo: Hablar demasiado lento, como con esfuerzo.
Causas
Los trastornos del lenguaje, como la disartria y la afasia, pueden surgir por diversas causas neurológicas, cada una con implicaciones clínicas particulares; dentro de las causas más comunes se encuentran:
Causas de Disartria:
- Accidente cerebrovascular (ACV)
- Enfermedades neurodegenerativas (Parkinson, Esclerosis lateral amiotrófica, esclerosis múltiple)
- Traumatismos craneoencefálicos
- Intoxicaciones (alcohol, drogas)
- Trastornos metabólicos
Causas de Afasia:
- Accidente cerebrovascular (ACV)
- Traumatismos craneoencefálicos
- Tumores cerebrales
- Demencias (Alzheimer, demencia frontotemporal)
- Infecciones del SNC (encefalitis, abscesos)
- Enfermedades autoinmunes/inflamatorias
Tratamiento y rehabilitación
La importancia de identificar la causa radica en que define el manejo terapéutico, así como el pronóstico. Por ejemplo, una afasia por ACV puede mejorar con rehabilitación del lenguaje, mientras que una asociada a demencia tendrá un curso progresivo. Asimismo, la disartria por intoxicación puede revertirse al eliminar el agente tóxico.
El primer paso para definir el enfoque terapéutico es identificar el factor desencadenante, con el fin de generar una estrategia adecuada que incluya opciones como la terapia del lenguaje, la terapia ocupacional, o incluso intervenciones más especializadas como la estimulación magnética transcraneal, que pueden contribuir a mejorar las funciones afectadas dependiendo del tipo y la localización del daño neurológico.
Aunque la afasia y la disartria afectan la comunicación, sus causas y manifestaciones son distintas. Reconocer estas diferencias es esencial para un diagnóstico adecuado y la implementación de estrategias terapéuticas eficaces. Una intervención temprana mejora significativamente la calidad de vida de los pacientes. La rehabilitación personalizada, junto con un enfoque integral, permite maximizar la recuperación funcional y favorecer la reintegración social.
