¿Dónde está el nervio ciático?
Autor: Giovana Femat Roldán

El nervio ciático es el más largo y grueso de la anatomía y es la prolongación de las raíces lumbares cuarta, quinta, primera, segunda y tercera sacra, cuyo entrelazamiento forma el plexo sacro.
Estas raíces emergen del conducto raquídeo a través de los agujeros de conjunción y en contacto íntimo con los discos intervertebrales. En el ámbito de la escotadura ciática mayor, todos los componentes del plexo se unen formando un tronco común; el nervio ciático. Éste abandona la pelvis por la porción infra piramidal de la mencionada escotadura, entre la tuberosidad isquiática y el trocánter mayor, y desciende al compartimiento posterior del muslo, entre el músculo semimembranoso y semitendinoso. Por dentro del bíceps crural, al llegar al hueco poplíteo, se hace superficial dividiéndose en ciático poplíteo interno y externo.
Los principales elementos sensitivos del ciático se originan en las raíces lumbares cuarta, quinta y primera sacra, y proporcionan fibras táctiles dolorosas y termosensibles a sus dermatomas respectivos. Estas fibras se relacionan con el dolor, el sentido de posición y la presión profunda de gran cantidad de músculos tendones, cápsulas y ligamentos de las articulaciones del pie, tobillo, rodilla y articulaciones sacro ilíacas.
¿Qué ocasiona la compresión del nervio ciático?
Lumbociática: Se puede describir como una sensación dolorosa que el enfermo refiere en la región lumbosacra, región glútea y cara postero externa de la extremidad inferior. Los impulsos que interpretamos como dolorosos son conducidos por fibras amielínicas que parten de terminaciones libres distribuidas por la piel, estructuras subcutáneas y viscerales.
Los componentes sensitivos del ciático que provienen de las raíces lumbosacras suministran fibras dolorosas, térmicas y táctiles a sus territorios respectivos. Los estímulos nocivos aplicados a cualquiera de las estructuras inervadas por el ciático desde el canal raquídeo hasta los ortejos, excitan las fibras dolorosas y las terminaciones nerviosas somáticas y viscerales en el tronco mismo del nervio, provocando dolor.
En la lumbociática, el dolor se produce por irritación directa de la división posterior primaria de la raíz comprimida. Cualquier estímulo aplicado a la raíz intratecal o extratecal se acompaña siempre de dolor irradiado en el dermatoma correspondiente de la raíz estimulada. Este dolor se produce al ponerse tensa la raíz bajo la presión del material discal herniado y aumenta por cualquier circunstancia que contribuya a distender dicha raíz.
En algunas ocasiones las sensaciones son interpretadas como provenientes de un punto diferente de su origen verdadero

Clasificación lumbosacra
Existen numerosas clasificaciones del síndrome lumbociática. La más frecuente se basa en la etiología, clasificándose como:
1. Lumbociática raquídea o proximal
2. Lumbociática pelviana (por irritación sacro-iliaca).
3. Lumbociática troncular.
4. Lumbociática psicosomática o funcional.
¿Qué causa la lumbociática?
• Prolapso del disco intervertebral (HNP).
• Síndrome de las facetas.
• Estenosis foráminal.
• Estenosis raquídea.
• Síndrome de cauda equina.
• Tumores vertebrales primitivos (benignos y malignos).
• Tumores metastásicos (próstata, mama, tiroides, hipernefroma).
• Espondilodiscitis (estailocosica, tífica, TBC).
• Espondilo artritis anquilosante (enfermedad de Bechterew).
Cuadro clínico del síndrome lumbociática
El dolor radicular se caracteriza por presencia de parestesias (sensación de hormigueo), disestesias (sensación de frío o calor) o dolor urente (quemante). En la lumbociática, el dolor es la forma habitual de comienzo del cuadro. Posteriormente se produce irradiación ciática en el trayecto de este nervio, que en ocasiones alcanza hasta los dermatomas respectivos, según la raíz comprimida. Entre ellos se encuentra:
• Carencia de síntomas espinales.
• Dolor de origen pelviano irradiado hacia extremidad inferior.
• Trastornos sensitivos difusos en la región glútea y cara posterior del muslo
Diagnóstico del síndrome lumbociática
El examen físico y la anamnesis siguen siendo fundamentales para el diagnóstico de este síndrome, que tiene un origen multicausal. Generalmente, en la historia del paciente se encuentra el antecedente de haber realizado un esfuerzo de magnitud variable o simplemente no se encuentra el mecanismo desencadenante y es únicamente degenerativo.
El diagnóstico requiere de un examen físico y neurológico exhaustivo. Es importante examinar al paciente desnudo y observar la marcha tanto en punta de pies como en talones en busca de signos y síntomas de déficit motor o alteración de los reflejos.
- Tomografía:
Habitualmente se solicita “por niveles”, como, por ejemplo, columna lumbar desde L3 a S1, ya que a este nivel se presenta con mayor frecuencia esta patología.
- Resonancia Magnética:
La resonancia magnética (RM) es el examen de elección en la patología de columna, dado que no produce irradiación al paciente y en ella es posible visualizar trastornos de los tejidos blandos, discos, médula espinal, raíces, y distintos tipos de hernias (HNP).
- Electromiografía (EMG)
La electromiografía es uno de los estudios neurofisiológicos clave en el diagnóstico de la ciática. Se utiliza para detectar actividad anormal en los músculos que son inervados por el nervio ciático y sus raíces nerviosas (L4, L5 y S1).
Este estudio implica la inserción de una aguja en los músculos afectados para registrar la actividad eléctrica. En un caso de ciática, la EMG puede detectar signos de denervación (pérdida de conexión con el nervio), como fibrilaciones o fasciculaciones en músculos específicos.
La EMG permite identificar si existe daño en el nervio y ayuda a diferenciar entre una radiculopatía (compresión de las raíces nerviosas) y otros trastornos musculares o neuropáticos. También es útil para evaluar la gravedad de la afectación nerviosa y estimar el pronóstico de recuperación.
- Estudios de Conducción Nerviosa (ECN)
Los estudios de conducción nerviosa son útiles para medir la velocidad a la que los impulsos eléctricos viajan a través de los nervios. Esto ayuda a determinar si existe un bloqueo en la conducción nerviosa que podría estar relacionado con la ciática.
Se aplican pequeños estímulos eléctricos a los nervios periféricos y se registra el tiempo que tarda el impulso en recorrer el nervio y llegar al músculo. En el caso de la ciática, este estudio puede evaluar si hay una disminución en la velocidad de conducción o un bloqueo de conducción en las ramas del nervio ciático.
Aunque la utilidad de los ECN en la ciática puede ser limitada, puede ayudar a confirmar si el daño es periférico y no central. Además, permite descartar otras neuropatías periféricas que puedan confundirse con la ciática.
- Potenciales Evocados Somatosensoriales (PES)
Este estudio es particularmente útil en casos de ciática en los que se sospecha una compresión de las raíces nerviosas en la columna vertebral, como en casos de hernias discales o estenosis espinal.
En los PES, se aplica un estímulo eléctrico en una extremidad y se mide la respuesta en el cerebro o en la médula espinal. Esto permite observar si existe un retraso en la transmisión de señales desde las piernas hacia el sistema nervioso central.
Los PES pueden indicar si hay una interrupción en la vía sensorial debido a una compresión o daño en el nervio ciático o en sus raíces. También es útil para confirmar la localización y la extensión de la afectación.
En conjunto, estos estudios neurofisiológicos permiten realizar una evaluación detallada de la función nerviosa y confirmar el diagnóstico de ciática, además de ofrecer una perspectiva sobre el pronóstico de recuperación y ayudar en la planificación del tratamiento.
