Autor: Giovana Femat Roldán
Padecimientos
¿Es posible recuperarse del síndrome de Guillain Barré?
El síndrome de Guillain-Barré se cataloga como una polirradiculopatía inflamatoria progresiva, que es producto de la inflamación de nervios periféricos que proceden de factores autoinmunes. Diferentes anticuerpos circulantes son dirigidos a estructuras de los nervios y generan depósitos de inmunoglobulinas y creando complementos sobre las fibras.
Su incidencia es de 0.75 a 2 casos por cada 100 000 habitantes; en menores de 15 años se encuentra en 0.6 y 1.1 por cada 100 000 niños. El síndrome de Guillain-barré en los niños tiene una evolución más benigna respecto a los adultos, tiene menor riesgo de discapacidad y su recuperación es más acelerada.
En general, sí, una persona que padece Síndrome de Guillain-Barré puede lograr su recuperación completa, sin embargo esta depende de diversos factores que deben ser evaluados por un neurólogo, que logre ofrecer un tratamiento adecuado.
Causas del Síndrome de Guillain-Barré
El síndrome de Guillain Barré representa el prototipo que es reconocido como un grupo de condiciones con patogénesis y patología diversas. Se ha relacionado fuertemente con infecciones y con frecuencia ocurre días a semanas después de alguna infección respiratoria o gastrointestinal. Los agentes microbianos que se implican en la enfermedad se conocen como Campylobacter jejuni, Citomegalovirus, Epstein Barr, Influenza A y B, parainfluenza, varicela zoster, rabia, adenovirus, etc.
No solamente las infecciones son reconocidas, también se involucran casos que se han relacionado con inmunizaciones y cirugías, anestesia y trauma.
¿Cuáles son sus hallazgos microscópicos?
Los hallazgos que se encuentran en el sistema nervioso periférico, aquí se observa la desintegración de la mielina que recubre a los nervios, favoreciendo un proceso inflamatorio en donde es un cambio patognomónico de la enfermedad. Aparece la degeneración de los axones de las neuronas y su desintegración. Llevándolo así a las manifestaciones clínicas más comunes.
Manifestaciones clínicas
A pesar de que el Guillain Barré es una enfermedad monofásica, llega a tener una duración menor a doce semanas. Sus inicios son generalmente con presencia de parestesias o calambres y debilidad distal de miembros inferiores. La progresión que conlleva es ascendente y variable, comprometiendo miembros superiores, tronco, musculatura facial y la orofaringe.
Cuando existe un avance en la enfermedad, llega a comprometer el aparato respiratorio, en donde es necesaria la intervención de un manejo ventilatorio. También hay existencia del compromiso de pares craneales, nervios periféricos, que llegan a presentar síntomas como labilidad en la presión arterial, arritmias, respuestas hemodinámicas anormales, disfunción pupilar, diaforesis, retención urinaria, etc.
Hasta dos semanas después el compromiso motor puede ocurrir y la recuperación inicia a las 2-4 semanas en las manifestaciones. Sus secuelas son menores y el pronóstico suele ser mejor. Las causas de mortalidad son la disautonomía y falla respiratoria. Una de las recaídas que se presentan, suelen ser impredecibles y se presentan con periodos de exacerbación y remisión.
¿Cómo la identificamos?
Su diagnóstico es difícil, ya que se encuentra con base en las etapas presentes. En el momento en el que el cuadro evoluciona, suele ser muy fácilmente reconocible y debe de ser confirmado con la utilización de punción lumbar y estudios electrodiagnósticos.
El análisis de LCR es el único criterio de laboratorio que puede realizarse a partir de la primera semana y es recomendado realizarse del 7° al 10° día de evolución en la enfermedad.
Los estudios electrofisiológicos, suelen ser pruebas que se encuentren normales o logran demostrar alguna alteración inespecífica en la primera semana. En cambio, los potenciales evocados somatosensoriales y la velocidad de conducción nerviosa suelen encontrarse disminuidas con signos de bloqueo en la conducción nerviosa.
¿Qué tratamiento se recomienda en el Guillain Barré?
Una vez que se encuentre la sospecha diagnóstica, el paciente tiene ser hospitalizado con su estricta vigilancia médica, se deben realizar cuidados de sostén, con reconocimiento e intervención en las complicaciones. La clave del manejo es la atención en la unidad de cuidados intensivos, así como también los cuidados respiratorios, nutrición, monitoreo y tratamientos específicos, junto con apoyo psicológico.
Con respecto a los cuidados respiratorios, se debe vigilar la función respiratoria, a través de la gasometría, y evaluación radiológica. La insuficiencia respiratoria es la complicación más frecuente en la fase aguda, casi siempre se requiere un manejo con soporte ventilatorio.
Debido a que existe la inestabilidad vascular, la disautonomía es un síntoma que prevalece. Por lo que es importante la administración de beta bloqueadores para evitar los casos de hiperactividad simpática. El manejo del dolor, con acetaminofén a dosis de 10- 15 mg/kg/día y los AINES son utilizados con éxito. También el uso de hipnóticos, analgésicos que son medidas dirigidas al control de infecciones sobreagregadas mediante el empleo de antibióticos.
La nutrición, es importante mantener un aporte diario de agua, electrolitos y nutrientes adecuados cuando se presente el compromiso de la deglución. Junto con el apoyo psicológico para que los pacientes experimenten diferentes tipos de situaciones emocionales, progresivas de ansiedad, miedo e inclusive pánico.
La rehabilitación, se considera un pilar de extrema importancia. Ya que el síndrome de Guillain barré produce discapacidad por las del 40% de los pacientes. La discapacidad es valorada por algún fisioterapeuta que genera una rehabilitación dirigida a la recuperación motora, permitiendo el manejo del dolor y de la disfunción sensorial, al igual que las complicaciones que se provocan al encontrarse inmóvil.
Pronóstico de la enfermedad
La mayoría de los pacientes que son infantiles, tienen mejor pronóstico que los adultos y suelen tener menos secuelas que la mayoría. La gran mayoría de los pacientes se recuperan espontáneamente, pero su recuperación suele tardar horas, semanas, incluso meses.
Su pronóstico se ve influenciado por la etiología, la clínica, la neurofisiología, ciertos marcadores bioquímicos y el cuadro de evolución que presente.
La evolución con la rehabilitación y otros factores, también son de importancia para su desarrollo, ya que en ellos se hacen hincapié la forma de independizar al paciente a realizar cosas de su vida cotidiana. Sin embargo, la mayoría de los pacientes no logra realizar actividades que solía estar haciendo, y por lo tanto, la terapia en familiar también es importante retomarla para llevarla acabo en situaciones e difícil control.
Los sistemas de nutrición también promoverán el balance en los alimentos y ayudarán a ejercitar el sistema inmune para evitar complicaciones de infecciones agudas en el momento en el que el paciente no suela estar preparado para defenderse.