¿Qué es la marcha festinante?
Autor: Giovana Femat Roldán

La marcha festinante es un trastorno del caminar caracterizado por un patrón de paso acelerado, casi como si la persona estuviera apresurada o tratando de evitar caer. Este tipo de marcha es comúnmente asociada a trastornos neurológicos, especialmente en aquellos relacionados con la enfermedad de Parkinson, pero también puede observarse en otras afecciones. En este artículo, exploraremos en profundidad qué es la marcha festinante, sus causas, y cómo se aborda en el contexto clínico.
¿Qué es la marcha festinante?
La marcha festinante es un trastorno de la marcha que se caracteriza por pasos rápidos y pequeños, que tienden a aumentar en velocidad, lo que a menudo da la sensación de que la persona está «corriendo» para alcanzar su centro de gravedad. Las personas con este trastorno pueden tener dificultades para frenar el movimiento y suelen tener una postura encorvada hacia adelante, lo que aumenta el riesgo de caídas. Además, en muchas ocasiones, la persona experimenta una disminución en la amplitud de los pasos, lo que lleva a un caminar más rígido.
Uno de los aspectos distintivos de la marcha festinante es que puede ir acompañada de una sensación de «parálisis» o de no poder controlar los movimientos, lo que hace aún más complejo el equilibrio y la coordinación. En el caso de la enfermedad de Parkinson, la marcha festinante puede ser más evidente durante las fases avanzadas de la enfermedad.
Causas de la marcha festinante
La marcha festinante está asociada a varios trastornos neurológicos, principalmente aquellos que afectan el sistema motor y la regulación del movimiento. Entre las principales causas se incluyen:
- Enfermedad de Parkinson:
La enfermedad de Parkinson es la causa más común de la marcha festinante. Esta patología neurodegenerativa afecta a las áreas del cerebro responsables del control de los movimientos, en particular los ganglios basales, lo que causa rigidez muscular, temblores y problemas de coordinación. Con el avance de la enfermedad, los pacientes pueden desarrollar una marcha festinante, en la que los pasos se vuelven más rápidos y difíciles de controlar.
- Parálisis supranuclear progresiva (PSP):
Esta es una enfermedad rara que afecta las funciones motoras y cognitivas. La PSP puede producir una marcha festinante similar a la de la enfermedad de Parkinson, pero con características diferentes, como la dificultad para mover los ojos y problemas de equilibrio.
- Ataxia:
La ataxia, que involucra trastornos del cerebelo, puede dar lugar a una marcha inestable y festinante. La ataxia se puede observar en enfermedades genéticas, lesiones cerebrales o trastornos autoinmunes que afectan la coordinación.
- Demencia con cuerpos de Lewy:
Esta forma de demencia, que comparte muchas similitudes con el Alzheimer, también puede ocasionar trastornos en la marcha, incluida la marcha festinante. En este caso, los pacientes experimentan fluctuaciones en la cognición y problemas motores similares a los de la enfermedad de Parkinson.
- Lesiones cerebrales o traumatismos:
En algunos casos, las lesiones cerebrales o los traumatismos en áreas motoras del cerebro pueden llevar a una alteración en la marcha, incluido el patrón festinante.
¿Cómo se diagnostica la marcha festinante?
El diagnóstico de la marcha festinante requiere un enfoque exhaustivo. El neurólogo realiza una evaluación clínica detallada, que incluye:
- Historia clínica:
El paciente y sus familiares proporcionan información sobre el inicio de los síntomas, antecedentes médicos y posibles factores desencadenantes.
- Examen físico y neurológico:
El médico observa la marcha del paciente, evaluando la rapidez y coordinación de los pasos, la postura y el equilibrio.
- Pruebas de imagen:
En algunos casos, se utilizan estudios como la resonancia magnética (RM) o la tomografía computarizada (TC) para examinar el cerebro en busca de posibles daños estructurales o anomalías.
El diagnóstico correcto es crucial, ya que la marcha festinante puede ser un síntoma de una condición subyacente tratable o crónica, como la enfermedad de Parkinson, y la forma de manejo variará según la causa.
Tratamiento de la marcha festinante
El tratamiento de la marcha festinante depende de la causa subyacente del trastorno. A continuación, se detallan algunas de las opciones terapéuticas más comunes:
- Tratamientos farmacológicos:
En la enfermedad de Parkinson, los medicamentos que aumentan los niveles de dopamina, como la levodopa, son comúnmente recetados. Estos pueden mejorar la motricidad y reducir la rigidez muscular, lo que puede aliviar la marcha festinante.
En otros trastornos como la parálisis supranuclear progresiva o la ataxia, los medicamentos pueden ser utilizados para controlar los síntomas, aunque estos trastornos son menos sensibles a los tratamientos dopaminérgicos.
- Terapia física:
El fisioterapeuta desempeña un papel fundamental en el tratamiento de la marcha festinante. Los ejercicios de rehabilitación y entrenamiento de la marcha ayudan a mejorar el equilibrio, la coordinación y la movilidad.
Técnicas como el entrenamiento de marcha con pasos más amplios, el uso de marcadores visuales para mejorar la sincronización de los pasos y la corrección de la postura pueden ser beneficiosas.
- Estimulación cerebral profunda (DBS):
En casos avanzados de enfermedad de Parkinson, donde los medicamentos ya no son efectivos, la estimulación cerebral profunda puede ser una opción. Este tratamiento consiste en implantar un dispositivo que envía impulsos eléctricos a áreas específicas del cerebro para mejorar el control motor.
- Intervenciones adicionales:
El manejo de los trastornos subyacentes, como las afecciones neurodegenerativas o lesiones cerebrales, es esencial para mejorar la calidad de vida del paciente.
El apoyo psicosocial, incluyendo la orientación a los cuidadores y la implementación de estrategias de seguridad para prevenir caídas, es también crucial.

¿Cuáles son las características de la marcha festinante?
La marcha festinante es un trastorno del caminar que se caracteriza por un patrón de marcha anómalo, y presenta varias características distintivas que permiten identificarla. A continuación se describen las principales características de este tipo de marcha:
1. Pasos pequeños y rápidos
Una de las características más evidentes de la marcha festinante es que los pasos del paciente son cortos y rápidos. La persona parece apresurarse y dar pasos muy pequeños, lo que a menudo da la impresión de que está corriendo para evitar caerse.
2. Aceleración progresiva
Los pasos tienden a volverse progresivamente más rápidos, aumentando en velocidad sin que la persona pueda controlar fácilmente el ritmo. Esto genera la sensación de que el paciente no puede frenar el movimiento y está «corriendo» sin querer.
3. Postura encorvada hacia adelante
Los pacientes que presentan marcha festinante suelen caminar con el cuerpo inclinado hacia adelante, lo que aumenta el riesgo de caídas. Esta postura se conoce como flexión postural, y es frecuente en enfermedades neurológicas como la enfermedad de Parkinson.
4. Dificultad para detenerse
Una característica distintiva de la marcha festinante es la dificultad para detener la marcha una vez que se ha iniciado. El paciente puede experimentar un «deslizamiento» involuntario, lo que significa que incluso cuando intenta frenar o detenerse, sigue avanzando.
5. Pérdida de control sobre el equilibrio
El trastorno en la marcha suele ir acompañado de problemas en el equilibrio, lo que aumenta la probabilidad de caídas. La persona puede sentirse insegura al caminar y tener dificultades para mantener la postura erguida.
6. Rigidez muscular
En muchos casos, la marcha festinante va acompañada de rigidez muscular, que es un síntoma común en trastornos neurológicos como el Parkinson. Esta rigidez contribuye a que el paciente tenga un movimiento limitado y con pasos más cortos.
7. Brazo rígido y sin movimiento
A menudo, en la marcha festinante, los brazos no se mueven de forma natural al caminar, lo que provoca que se mantengan rígidos o pegados al cuerpo, algo que es también típico en trastornos motores neurológicos.
8. Inestabilidad
La marcha festinante es a menudo inestable, lo que puede generar una sensación de inseguridad y aumentar el riesgo de caídas. Los pacientes con esta marcha pueden tener problemas para mantener el equilibrio al caminar, especialmente al girar o al cambiar de dirección.
9. Dificultad para iniciar o cambiar de dirección
Los pacientes con marcha festinante pueden tener dificultad para iniciar la marcha, un fenómeno conocido como «freezing» o congelación, o para cambiar de dirección de manera fluida. Esto hace que el caminar sea aún más difícil y peligroso.
10. Falta de amplitud en los pasos
En la marcha festinante, la amplitud de los pasos es limitada, lo que contribuye a la sensación de caminar rápidamente pero con poca movilidad en cada paso. Esto puede generar una sensación de caminar «en el lugar» o con pasos muy pequeños.
Conclusión
La marcha festinante es un trastorno motor que refleja la compleja interacción entre el cerebro y los músculos, y su aparición es indicativa de un problema neurológico subyacente. Reconocer sus características, diagnosticar la causa correctamente y aplicar un tratamiento adecuado puede mejorar significativamente la movilidad y la calidad de vida de los pacientes. Si se experimentan cambios en la marcha o el equilibrio, es fundamental consultar a un neurólogo para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado.
