¿Qué es la Marcha festinante?
Autor: Giovana Femat Roldán

La marcha festinante es una alteración de la marcha que se observa principalmente en personas con la enfermedad de Parkinson. Esta peculiaridad se caracteriza por pasos rápidos y cortos, una postura inclinada hacia adelante y una dificultad significativa para detenerse una vez que se ha comenzado a caminar.
La marcha festinante no solo afecta la movilidad de los pacientes, sino que también aumenta el riesgo de caídas y lesiones, complicando aún más la vida de quienes padecen esta enfermedad neurodegenerativa.
La marcha festinante es un término utilizado en el campo de la neurología para describir un tipo particular de marcha, caracteriza por una serie de signos distintivos:
- Pasos rápidos y cortos:
Las personas afectadas tienden a dar pasos muy rápidos y cortos, como si estuvieran apresurándose.
- Inclinación hacia adelante:
Los pacientes suelen inclinarse hacia adelante, lo que les da la apariencia de estar a punto de caerse.
- Dificultad para detenerse:
Debido a la postura inclinada y la velocidad incrementada de los pasos, puede ser difícil para la persona detenerse una vez que ha comenzado a caminar.
- Aceleración involuntaria:
A medida que avanzan, los pacientes a menudo aceleran de manera involuntaria, incrementando la velocidad de sus pasos en un intento de mantener el equilibrio.
La marcha festinante es una manifestación del control motor anormal causado por la degeneración de las neuronas dopaminérgicas en el cerebro, característica de la enfermedad de Parkinson.
La enfermedad de Parkinson
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo crónico y progresivo que afecta principalmente el sistema motor. Se caracteriza por la degeneración de neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra, una región del cerebro que juega un papel crucial en el control del movimiento. La dopamina es un neurotransmisor esencial para la coordinación motora, y su deficiencia conduce a los síntomas característicos del Parkinson.
Además de la marcha festinante, la enfermedad de Parkinson presenta una variedad de síntomas motores y no motores. Los síntomas motores incluyen:
- Temblores:
Temblor en reposo, que suele comenzar en una mano o un brazo y se puede extender a otras partes del cuerpo. Este temblor es característico y generalmente disminuye con la acción voluntaria y durante el sueño.
- Bradicinesia:
Lentitud en el inicio y ejecución de los movimientos voluntarios, lo que puede dificultar las tareas cotidianas como abotonarse una camisa o escribir.
- Rigidez:
Aumento del tono muscular que provoca resistencia al movimiento pasivo de las extremidades. Esta rigidez puede causar dolor y limitar la amplitud de movimiento.
- Inestabilidad Postural:
Problemas con el equilibrio y la coordinación, lo que aumenta el riesgo de caídas.
Además, la enfermedad de Parkinson puede presentar síntomas no motores, como:
- Trastornos del sueño:
Insomnio, movimientos involuntarios durante el sueño por trastorno del sueño REM y síndrome de las piernas inquietas.
- Depresión y ansiedad:
Trastornos del estado de ánimo que afectan significativamente la calidad de vida.
- Deterioro cognitivo:
Problemas con la memoria, la concentración y la toma de decisiones, que pueden progresar a demencia en etapas avanzadas.
- Disfunción autonómica:
Incluye síntomas como estreñimiento, hipotensión ortostática (disminución de la presión arterial al ponerse de pie), y problemas urinarios.

Tratamiento de la Enfermedad de Parkinson
El tratamiento de la enfermedad de Parkinson es multifacético y se centra en aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida, ya que actualmente no existe una cura para la enfermedad. La base del tratamiento son los medicamentos, usualmente con levodopa (sustituye a la dopamina que falta en el cerebro). Otras opciones incluyen agonistas dopaminérgicos (imita el efecto de la dopamina) como el pramipexol u otros medicamentos como la rasagilina y selegilina que previenen la descomposición de la dopamina en el cerebro.
En casos avanzados, en los que el medicamento ya no suele ser suficiente, se puede recurrir a otras opciones como la estimulación cerebral profunda, la cual involucra la implantación de electrodos en áreas específicas del cerebro mediante una neurocirugía. Estos electrodos están conectados a un dispositivo que emite impulsos eléctricos, ayudando a reducir los síntomas motores.
El rol de la rehabilitación física en la enfermedad de Parkinson
La rehabilitación física juega un papel crucial en el manejo de la enfermedad de Parkinson, especialmente en la mejora de la marcha festinante. Los programas de fisioterapia pueden incluir ejercicios de equilibrio y coordinación que ayudan a mejorar la estabilidad y reducir el riesgo de caídas, así como ejercicios de flexibilidad y fuerza. También existen terapias de movimiento y danza como el Tai Chi y el Tango, que han mostrado beneficios en la mejora del equilibrio y la movilidad.
La marcha festinante es un síntoma distintivo y desafiante de la enfermedad de Parkinson que requiere una combinación de tratamiento médico y rehabilitación física para manejar eficazmente. La comprensión y el tratamiento adecuados pueden mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes, permitiéndoles mantener una mayor independencia y funcionalidad.