Parestesia: ¿Por qué siento hormigueo o adormecimiento?
Autor: Giovana Femat Roldán

La sensación de hormigueo, adormecimiento o picazón en la piel, conocida médicamente como parestesia, es una manifestación común de diversas condiciones que afectan el sistema nervioso. Esta sensación puede experimentarse en una o más partes del cuerpo, y aunque en muchos casos puede ser temporal y benigno, también puede ser indicativa de trastornos neurológicos más graves. En este artículo, exploramos las causas de la parestesia y cuándo es necesario consultar a un especialista.
¿Qué es la parestesia?
La parestesia se describe como una sensación anormal en la piel, que incluye sensaciones de hormigueo, adormecimiento, ardor o picazón. Esta alteración del sentido del tacto puede ocurrir en diversas áreas del cuerpo, como las manos, pies, piernas o rostro. Aunque no siempre es un síntoma grave, su aparición recurrente o prolongada debe ser evaluada cuidadosamente.
Causas comunes de la parestesia
La parestesia puede tener múltiples orígenes, desde factores temporales como la presión sobre un nervio, hasta condiciones neurológicas complejas. Algunas de las causas más comunes incluyen:
1. Compresión o presión sobre los nervios
Una de las causas más frecuentes de la parestesia es la presión o compresión de los nervios. Esto puede ocurrir cuando se permanece en una postura incómoda o inadecuada por mucho tiempo. Por ejemplo, dormir con el brazo bajo la cabeza o mantener las piernas cruzadas durante un largo periodo puede presionar los nervios y causar sensaciones de adormecimiento o hormigueo. Estas sensaciones suelen desaparecer una vez que se alivia la presión sobre el nervio.
2. Lesiones nerviosas o neuropatías
Las lesiones o daños a los nervios también pueden desencadenar parestesias. La neuropatía periférica, una afección que afecta los nervios fuera del cerebro y la médula espinal, es una de las principales causas. Las personas con diabetes, por ejemplo, son propensas a desarrollar neuropatía diabética, que se caracteriza por dolor, hormigueo y debilidad, principalmente en las manos y los pies.
3. Trastornos circulatorios
La circulación sanguínea deficiente, debido a problemas como la aterosclerosis (endurecimiento de las arterias), puede reducir el flujo de sangre hacia las extremidades, provocando sensaciones de adormecimiento y hormigueo. En casos más graves, la parestesia puede ir acompañada de otros síntomas como frío en las extremidades, cambios en el color de la piel y dolor.
4. Enfermedades del sistema nervioso
Ciertas enfermedades neurológicas pueden causar parestesia como un síntoma clave. Entre las más comunes se incluyen:
- Esclerosis múltiple:
Una enfermedad autoinmune que daña las fibras nerviosas en el cerebro y la médula espinal, provocando síntomas como debilidad, pérdida de equilibrio, y parestesia.
- Accidente cerebrovascular (ACV):
Si una parte del cerebro que controla las sensaciones del cuerpo se ve afectada por un ACV, puede aparecer parestesia en la parte del cuerpo correspondiente.
- Síndrome de Guillain-Barré:
Un trastorno autoinmune raro que afecta los nervios periféricos y puede causar debilidad y parálisis, además de parestesias.
5. Deficiencias nutricionales
La falta de ciertos nutrientes esenciales, como la vitamina B12, también puede provocar alteraciones en las sensaciones. La deficiencia de vitamina B12 puede afectar los nervios, causando hormigueo y adormecimiento, especialmente en las manos y los pies.

6. Trastornos metabólicos y hormonales
Trastornos como el hipotiroidismo (baja actividad de la tiroides) pueden interferir con el funcionamiento normal de los nervios, resultando en parestesias. Además, algunas condiciones metabólicas, como la diabetes, pueden afectar la función nerviosa y causar hormigueo.
7. Ansiedad y estrés
El estrés crónico o los trastornos de ansiedad también pueden inducir sensaciones de parestesia, generalmente en manos, pies y cara. Estos síntomas pueden estar relacionados con la hiperestimulación del sistema nervioso autónomo, que regula funciones involuntarias del cuerpo.
¿Cuándo consultar a un neurólogo?
La parestesia ocasional no suele ser motivo de preocupación, especialmente cuando desaparece por sí sola al aliviar la presión sobre un nervio o cambiar de posición. Sin embargo, hay ciertos casos en los que la parestesia persistente o recurrente puede ser señal de una condición subyacente que requiere evaluación médica. Se debe buscar atención médica si:
- El hormigueo persiste o empeora con el tiempo.
- Se acompaña de otros síntomas como debilidad muscular, pérdida de coordinación, cambios en la visión o dificultad para hablar.
- Aparece de forma repentina sin causa aparente, especialmente si afecta un lado del cuerpo.
- La parestesia se presenta después de un traumatismo o lesión en la cabeza o cuello.
Un neurólogo realizará una evaluación clínica detallada para determinar la causa de la parestesia, que puede incluir pruebas como estudios de conducción nerviosa, electroencefalogramas (EEG) o resonancias magnéticas (RM), según el caso. Un diagnóstico temprano y adecuado puede ser clave para evitar complicaciones graves y mejorar la calidad de vida.
Conclusión
La parestesia es una sensación incómoda que puede tener diversas causas, desde factores temporales hasta condiciones médicas más complejas. Si bien muchas veces puede ser inofensiva, es importante no subestimar su aparición recurrente o acompañada de otros síntomas, ya que podría ser indicativa de un trastorno neurológico subyacente. En caso de duda, siempre es recomendable consultar a un especialista para obtener el diagnóstico adecuado y tratamiento oportuno.
Recuerda que cuidar de tu salud neurológica es fundamental para mantener un bienestar integral. No dudes en buscar ayuda profesional si experimentas parestesias persistentes.
