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¿Por qué la neuropatía no siempre se manifiesta con dolor?

Autor: Giovana Femat Roldán

¿Por qué la neuropatía no siempre se manifiesta con dolor?

La neuropatía es una condición médica que ocurre cuando los nervios del cuerpo resultan dañados. Estos nervios son como cables eléctricos que envían señales entre el cerebro y la médula espinal (sistema nervioso central) con el resto del cuerpo. Cuando los nervios periféricos no funcionan correctamente pueden aparecer una variedad de problemas. Aunque muchas personas asocian la neuropatía principalmente con el dolor, existen otros síntomas que pueden pasar desapercibidos pero que también son importantes. 

¿Qué causa la neuropatía?

El daño nervioso que provoca una neuropatía puede deberse a múltiples factores. Las causas más comunes incluyen diabetes, consumo excesivo de alcohol, infecciones, deficiencias de vitaminas como la B12, enfermedades autoinmunes y ciertos medicamentos.

Existen diferentes tipos de neuropatía dependiendo la función del nervio afectado. La neuropatía sensorial afecta a los nervios que perciben sensaciones, la neuropatía motora afecta a los nervios que controlan los músculos; también hay otros nervios que tienen funciones automáticas del cuerpo como el control de la digestión o la presión arterial.

Síntomas de la neuropatía 

Aunque el dolor es uno de los síntomas más frecuentes, no es el único. Muchas personas experimentan otros síntomas que son menos conocidos y por eso no los identifican como una neuropatía. Reconocer los síntomas es clave para lograr un diagnóstico temprano y mejorar la calidad de vida. 

Uno de los primeros síntomas de neuropatía puede ser la pérdida de la sensibilidad, lo que significa que la persona deja de sentir el contacto con el suelo, el calor o el frío, o incluso una cortada o una ampolla. Esta falta de sensibilidad puede ir acompañada de entumecimiento, es decir una sensación de que una parte del cuerpo está adormecida y como si no respondiera bien.

Otro síntoma muchas veces ignorado es la sensación de hormigueo, parecida a cuando una pierna se duerme. Algunas personas también describen una sensación de calor o ardor sin dolor intenso que se siente como si la piel se estuviera quemando aunque no haya nada visible.

Relacionado con la sensibilidad al tacto, algunas personas con neuropatía sienten dolor o molestia incluso con un roce suave, como una sábana sobre la piel. Este síntoma puede ser muy incómodo y dificultar el descanso.

También la debilidad muscular puede ser señal de una neuropatía cuando la lesión es en los nervios motores. Las personas pueden notar que se les caen objetos de las manos con facilidad, que se tropiezan más seguido o que tienen dificultad para subir escaleras. 

Relacionado con lo anterior también se puede presentar falta de coordinación y alteraciones del equilibrio. Estos problemas pueden hacer que una persona se sienta inestable al caminar o que necesite apoyarse para no caerse. A veces esto se interpreta erróneamente como torpeza o problemas musculares, cuando en realidad el sistema nervioso es el que está fallando.

Otros síntoma menos conocido de la neuropatía son los cambios en la piel, como sequedad, piel más delgada o con cambios de color. Estas alteraciones ocurren porque los nervios también regulan la sudoración y la circulación. 

Cuando el daño afecta a los nervios que controlan las funciones automáticas del cuerpo, se habla de disfunción autonómica. Este tipo de neuropatía puede causar:

  • Sudoración anormal: exceso o falta de sudor 
  • Presión arterial inestable: mareos al ponerse de pie o desmayos
  • Trastornos digestivos como estreñimiento, diarrea o sensación de plenitud 
  • También problemas en la vejiga o en la función sexual 

Otro síntoma muchas veces ignorado es la fatiga crónica. El cuerpo necesita más esfuerzo para realizar actividades cotidianas cuando los nervios no funcionan adecuadamente, lo que lleva a un cansancio persistente y difícil de explicar. 

Diagnóstico neurológico 

Para llegar al diagnóstico de una neuropatía se necesita una historia clínica y una exploración física detalladas. El médico pregunta cuándo comenzaron los síntomas, cómo han evolucionado y si hay enfermedades previas, como diabetes o consumo de sustancias que pueden dañar los nervios. 

Durante la exploración se evalúan reflejos, fuerza muscular, sensibilidad al tacto y temperatura y coordinación. Si se sospecha una neuropatía se pueden solicitar estudios complementarios: 

  • Análisis de sangre para buscar causas tratables como deficiencias vitamínicas 
  • Estudios neurofisiológicos, como la electromiografía y los potenciales evocados para ver cómo están funcionando los músculos y los nervios, respectivamente 
  • En casos particulares se solicitan estudios de neuroimagen o biopsias de nervio o piel

Conclusión

Como se ha descrito previamente, la neuropatía no siempre se manifiesta con dolor, hay muchos síntomas menos conocidos que pueden aparecer solos o acompañados de otros. Reconocer la variedad de la presentación clínica de la neuropatía puede ayudar a buscar atención médica oportuna y obtener un diagnóstico neurológico adecuado. El conocimiento de estos signos y síntomas es clave para no minimizar molestias que aunque parezcan pequeñas, pueden ser señales de un problema neurológico mayor.