¿Por qué siento espasmos musculares o calambres frecuentes?
Autor: Giovana Femat Roldán

Las fasciculaciones son frecuentes en la población general. Están presentes de forma aislada y pueden aumentar con el ejercicio. En sujetos sanos aparecen con mayor frecuencia en extremidades inferiores y en los músculos por debajo de las rodillas, pudiendo estar relacionadas al ejercicio.
Una condición relevante es el síndrome de fasciculaciones benignas (SFB). Este síndrome tiene una prevalencia de alrededor de 1% de la población general. Las fasciculaciones son la única manifestación objetivable, existiendo ausencia clínica y/o neurofisiológica de cualquier otro compromiso neurológico.
En las enfermedades neuromusculares las fasciculaciones también son frecuentes. Se ha reportado que se encuentran de forma invariable en todos los pacientes con ELA en algún momento de la enfermedad.
Los calambres también tienen alta prevalencia, aunque esta varía dependiendo de la población estudiada entre 37 a 95%. La prevalencia es alta en adultos sobre los 65 años, deportistas de alto rendimiento y embarazadas. En cambio, son infrecuentes en población pediátrica, especialmente en menores de 8 años. La prevalencia de calambres en pacientes con enfermedades que afectan al sistema nervioso es mayor que en la población general. Esto se ha documentado en pacientes con polineuropatías (PNP) hereditarias como el Charcot-Marie-Tooth (CMT), polineuropatías adquiridas de diverso tipo y ELA.
Relación entre las neuropatías, fasciculaciones y calamabres
Las neuropatías, fasciculaciones y calambres pueden estar interrelacionados, ya que todos están relacionados con el funcionamiento del sistema nervioso periférico, y su presencia conjunta puede indicar una disfunción neurológica subyacente. Para entender mejor esta relación, se puede abordar cada uno de estos fenómenos:
1. Neuropatías: disfunción de los nervios periféricos
Las neuropatías son un conjunto de trastornos que afectan los nervios periféricos, responsables de transmitir señales entre el sistema nervioso central y los músculos, piel y órganos. Estas alteraciones pueden causar síntomas como dolor, entumecimiento, debilidad muscular y problemas en la coordinación. Las neuropatías pueden ser causadas por diversas condiciones, como la diabetes, infecciones, enfermedades autoinmunes o deficiencias vitamínicas, entre otras.
En una neuropatía, los nervios pueden perder su capacidad para transmitir señales de manera efectiva, lo que conduce a síntomas como fasciculaciones y calambres, que son manifestaciones comunes de disfunciones en los nervios periféricos.
2. Fasciculaciones: espasmos musculares involuntarios
Las fasciculaciones son pequeños espasmos o contracciones musculares involuntarias que suelen ser visibles bajo la piel. Estas contracciones no producen movimiento significativo y a menudo son percibidas como temblores o sacudidas. Su causa suele estar en la irritación o hiperactividad de los nervios que controlan los músculos afectados.
En el contexto de las neuropatías, las fasciculaciones ocurren cuando los nervios dañados envían señales anormales a los músculos. La degeneración o compresión de las fibras nerviosas puede causar esta hiperactividad nerviosa, lo que resulta en movimientos musculares descoordinados.
3. Calambres: contracciones musculares dolorosas
Los calambres son contracciones musculares repentinas y dolorosas, que suelen durar desde segundos hasta varios minutos. Pueden ser desencadenados por diversos factores, como fatiga muscular, desequilibrio de electrolitos o mala circulación sanguínea. En personas con neuropatías, los calambres pueden ser más frecuentes y prolongados debido a la alteración en la transmisión nerviosa que afecta la coordinación muscular.
La relación entre neuropatías y calambres se basa en que, cuando los nervios periféricos se ven afectados, los músculos no reciben las señales adecuadas para relajarse después de una contracción, lo que provoca los espasmos dolorosos. Además, las neuropatías pueden generar una sobreexcitación de los nervios, lo que contribuye a la aparición de calambres.
4. Relación entre neuropatías, fasciculaciones y calambres
Cuando los nervios periféricos se dañan, como ocurre en las neuropatías, es común que los músculos afectados presenten fasciculaciones, debido a la alteración en la transmisión de señales eléctricas. A su vez, la disfunción nerviosa también puede desencadenar calambres dolorosos, ya que los músculos no pueden relajarse correctamente después de contraerse. Ambos fenómenos pueden coexistir y ser un indicativo de una neuropatía subyacente, particularmente en condiciones como las neuropatías diabéticas, neuropatías autoinmunes o la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), donde el deterioro nervioso es progresivo.
En resumen, las neuropatías afectan el funcionamiento adecuado de los nervios periféricos, lo que puede provocar fasciculaciones y calambres musculares como síntomas asociados. Estos fenómenos pueden reflejar una descoordinación entre el sistema nervioso y los músculos, lo que sugiere la necesidad de una evaluación neurológica detallada cuando estos síntomas se presentan juntos.

¿Qué aspectos fisiopatológicos tienen las fasciculaciones y calambres?
Se ha tratado de identificar el lugar específico en donde estaría el generador de las fasciculaciones en el sistema nervioso, existiendo múltiples teorías al respecto. Los primeros trabajos postulan que el Sistema Nervioso Periférico (SNP) sería el único implicado en la generación y propagación de las fasciculaciones. Un aumento en las corrientes de sodio y una disminución en las corrientes de potasio, pueden generar alteraciones de excitabilidad de la motoneurona y facilitar la generación de una fasciculación.
La fisiopatología de los calambres es aún más compleja y controversial. Hay dos hipótesis que se aproximan a explicar su origen:
- La hipótesis metabólica:
Postula que el origen de los calambres sería por una depleción hidroelectrolítica
- La hipótesis neuromuscular:
Postula una disfunción de la Motoneurona inferior, la cual se encontraría influenciada por una actividad espinal refleja anormal como resultado del desbalance entre las influencias excitatorias derivadas del huso muscular. Esto ocurriría por susceptibilidad de fibras nerviosas intramusculares al estrés mecánico, cambios en la composición del espacio intra y extracelular.
Otro aspecto interesante en la fisiopatología es explicar por qué los calambres son dolorosos. Pese a que no hay una sola explicación, se postula que el dolor muscular local durante y después del calambre podría deberse a una contracción excesiva que causa daño a los fascículos musculares, y a una lesión isquémica durante la contracción prolongada, respectivamente.
¿Qué es lo que causa las fasciculaciones y los calambres?
Múltiples condiciones fisiológicas, etiologías médicas y neurológicas se relacionan con las fasciculaciones y los calambres.
Algunos son los síndromes de hiperexcitabilidad del nervio periférico, los cuales se caracterizan por la presencia de calambres, fasciculaciones y mioquimias. Todos estos síndromes se producen por alteraciones en las corrientes de sodio y potasio a nivel del axón periférico, lo cual ha sido demostrado en estudios de excitabilidad axonal.
El síndrome de fasciculaciones benignas es una enfermedad crónica, no progresiva, caracterizada por fasciculaciones habitualmente en los miembros inferiores, no asociada a ninguna otra anomalía clínica ni neurofisiológica. El fenómeno suele ser intermitente, pero puede extenderse durante meses o años.
El síndrome de calambres-fasciculaciones idiopático se caracteriza por la presencia de ambos fenómenos, sin otra afectación del SNC o del SNP. Es un cuadro más frecuente en hombres jóvenes y en general de buen pronóstico, aunque puede afectar la calidad de vida del paciente de forma importante.
Abordaje diagnóstico y terapéutico
La anamnesis próxima, anamnesis remota y un minucioso examen neurológico es fundamental. Podemos obtener información relevante del perfil temporal de presentación (agudo/subagudo/ crónico), asociación a situaciones particulares como exposición al calor, ejercicio prolongado o el uso de algunos fármacos que pueden producir fasciculaciones y/o calambres.
Los estudios electrofisiológicos, como la velocidad de conducción nerviosa (VCN) y la EMG no se solicitan rutinariamente, reservándose en caso de sospecha de una patología que afecta al SNP.
El tratamiento depende de la etiología subyacente. En caso de existir alteraciones metabólicas, endocrinas, hidroelectrolíticas o inmunomediadas asociadas deben corregirse y/o tratarse. Algunas indicaciones no farmacológicas como el estiramiento muscular pasivo previo a realizar una actividad física.
