Haz tu cita por WhatsApp

Agendar Cita

¿Cuál es la función del séptimo par craneal?

Autor: Giovana Femat Roldán

¿Cuál es la función del séptimo par craneal?

El séptimo par craneal, también conocido como el nervio facial, tiene funciones motoras y sensoriales. Es uno de los más importantes porque su principal tarea es controlar los movimientos faciales, lo que lo convierte en un nervio clave para la expresión facial y la comunicación no verbal. Además de su función motora, también permite el funcionamiento de las glándulas lagrimales y salivales, así como en la sensación gustativa de una parte de la lengua. 

El séptimo par craneal es uno de los doce nervios craneales, que son nervios que emergen directamente del cerebro y se distribuyen por la cabeza y el cuello. Como se mencionó anteriormente, el nervio facial tiene funciones motoras y sensoriales. Concede el control motor de los músculos faciales, permitiendo la voluntad de los movimientos de la cara. La porción sensorial está relacionada con el gusto principalmente. 

Funciones motores

Los músculos faciales permiten que una persona realice acciones como sonreír, fruncir el ceño, elevar las cejas, y el cierre de los párpados. En conjunto, es esencial para una expresión facial adecuada y simétrica. Por lo tanto está involucrado también en acciones como la masticación, soplar y silbar. 

Cuando funciona correctamente en ambos lados de la cara, permite el movimiento coordinado de los músculos y simetría facial, vital para la comunicación y para una apariencia estética normal. La inervación de los músculos faciales es bilateral en la parte superior, que en caso de algún daño, proporciona cierta protección ya que las fibras del lado opuesto del cerebro también controlan esos músculos. Sin embargo, la inervación de la parte inferior de la cara es principalmente unilateral, lo que significa que cualquier daño al nervio facial puede llevar a una pérdida notable de la simetría en esa región. 

Funciones sensoriales

El nervio facial es responsable de la sensación gustativa en los dos tercios anteriores de la lengua. Estas áreas confieren la percepción de los sabores de alimentos y bebidas, especialmente salado y dulce. Esta función es llevada a cabo por una rama específica del nervio facial que a su vez, se une al nervio lingual, que se origina del nervio trigémino, esto permite llevar la información gustativa hacia el cerebro. 

Glándulas lagrimales y salivales

El nervio facial está involucrado en la regulación del funcionamiento de las glándulas lagrimales y salivales. A través de fibras parasimpáticas (involuntarias), el nervio facial estimula la producción de lágrimas y de saliva. Es decir, ayuda a mantener los ojos húmedos y protegidos, además de contribuir al proceso de digestión a nivel de la boca por medio de las glándulas submandibulares y sublinguales. 

Parálisis facial 

El daño o lesión al nervio facial puede llevar a una condición que se conoce como parálisis facial, es decir, la pérdida del movimiento voluntario de los músculos faciales. Una de las formas más comunes de parálisis facial es la parálisis de Bell. Esta condición ocurre de forma abrupta y generalmente involucra un solo lado de la cara. Aunque no hay una etiología exacta de este tipo de parálisis, se cree que está relacionada con una infección viral que inflama el nervio facial.

Los síntomas de la parálisis de Bell se observan como asimetría facial. Los pacientes presentan dificultades para cerrar adecuadamente el ojo en el lado afectado, así como dificultad para sonreír o fruncir el ceño. Algunos casos en particular también pueden tener alteración del sentido del gusto y una reducción en la producción de lágrimas y saliva.

Después de una parálisis facial algunas personas pueden experimentar sincinesias. Éste es un término que describe los movimientos involuntarios en ciertos músculos faciales al intentar mover otros músculos “sanos”. Un ejemplo común es que los pacientes, al intentar sonreír, cierran sus ojos de forma involuntaria. Las sincinesias pueden ocurrir durante el proceso de recuperación puesto que las fibras nerviosas se regeneran de manera desorganizada, conectando músculos que no deberían estar asociados.

Como podemos constatar, la expresión facial es posible por la actividad del nervio facial. De esta forma las personas son capaces de transmitir emociones como parte de la comunicación no verbal. Además de la importancia de los músculos faciales para las interacciones sociales, también tienen un papel para otras capacidades como masticar los alimentos. Todo ello tiene un impacto significativo en la vida social, emocional y funcional de una persona.

Además de controlar los músculos responsables de la expresión facial no olvidemos que el nervio facial también es crucial para el gusto en la lengua y la regulación de la actividad de las glándulas lagrimales y salivales. La interrupción de estas funciones por cualquier causa, como en la parálisis de Bell, puede tener un impacto significativo en la vida diaria.