Autor: Giovana Femat Roldán
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Cómo diagnosticar y tratar secuelas neurológicas
Cuando una persona sufre un padecimiento o secuelas neurológicas es importante que el tratamiento que reciba sea integral y multidisciplinario, pues al tratarse de daños en el sistema nervioso central y periférico, son múltiples los aspectos que se deben abordar para su recuperación.
Uno de los abordajes más completos es a través de la neurorehabilitación, siempre de la mano de un neurólogo clínico, quien habrá de realizar una evaluación y los estudios necesarios para llegar a un diagnóstico y diseñar el tratamiento adecuado para cada uno de sus pacientes.
Uno de los aspectos que puede facilitar la recuperación de un paciente neurológico es el poder acceder a todas las etapas de su tratamiento en un mismo lugar y con el seguimiento de la misma red de profesionales, ya que todos estarán al tanto del avance y requerimientos que necesite.
Pasos a seguir en la atención neurológica
Una vez que el médico tratante define que su paciente requiere atención neurológica, solemos seguir la siguiente secuencia de acciones hasta alcanzar la recuperación total o máxima que puede lograr la persona, de acuerdo a cada caso específico.
- Consulta neurológica: En el caso de presentar síntomas neurológicos, además de atender la molestia por la cual el paciente acude a consulta, hay que indagar más sobre su padecimiento,
- Historia clínica: Como en cualquier otra consulta médica, es importante realizar un amplio interrogatorio de datos generales, como la edad, ocupación y lugar de residencia. Se preguntan antecedentes médicos personales como enfermedades previas, uso de medicamentos, cirugías, entre otras cosas.
- Exploración física neurológica: Así como en una consulta médica general el médico usará su estetoscopio para escuchar tus pulmones o usa un abatelenguas para ver tu garganta, el neurólogo realiza una serie de ejercicios y procedimientos para evaluar tu estado neurológico.
- Integrando un diagnóstico: A pesar de ya contar con un diagnóstico clínico, es decir, con lo encontrado en la historia clínica y exploración neurológica, en muchos casos es necesario realizar ciertos estudios, ya sea para confirmar el diagnóstico o para descartar otras causas importantes o más graves.
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Prescripción de un tratamiento
El tratamiento indicado por el neurólogo varía ampliamente según la enfermedad y su severidad. Comenzando con que primero hay que definir si se trata de una urgencia que requiera hospitalización o si el tratamiento se lleva a cabo de forma ambulatoria, dando seguimiento al paciente mediante la consulta externa.
Pueden requerirse de medicamentos para dar solución al problema que aqueja el paciente, terapias de lenguaje, rehabilitación o psicológica, según sea el caso, o puede requerirse de la intervención por parte de un neurocirujano si el tratamiento necesario amerita una cirugía.
La decisión terapéutica no es dictada solo por el neurólogo, sino que él dará las opciones, mencionando las ventajas y desventajas de cada una, proporcionando toda la información necesaria para que en conjunto tomen la mejor decisión médico y paciente.
Habrá casos en los que el padecimiento se resuelva por completo una vez terminado el tratamiento, ya sea a lo largo de días, meses o incluso años. También habrá otros casos en los que la enfermedad es de por vida, pero siguiendo el tratamiento al pie de la letra ésta tendrá una menor repercusión en el cuerpo, teniendo así una mejor calidad de vida.