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Autor: Giovana Femat Roldán

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Tratamiento de lesiones de columna vertebral y sus secuelas

Tratamiento de lesiones de columna vertebral y sus secuelas

Las lesiones de la médula espinal pueden ser consecuencia de una sección de la misma ocurrida durante un accidente, una compresión o una infección. Puede sufrir daños cuando se interrumpe el flujo sanguíneo o por enfermedades que alteran la función nerviosa como esclerosis múltiple.

Para tratar estas lesiones existen diversos tipos de tratamientos farmacológicos o quirúrgicos que ayudan a reducir y prevenir inflamación, espasmos o infecciones.

Posterior a la lesión pueden quedar secuelas de parálisis, debilidad, contracturas, espasticidad etc que pueden ser tratadas mediante fisioterapia neurológica, administración de toxina botulínica o estimulación magnética transcraneal (rTMS).

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¿Cómo tratar las lesiones medulares?

El primer objetivo es prevenir daños adicionales. El neurólogo suele administrar de inmediato corticosteroides para prevenir la hinchazón alrededor de la lesión. Los relajantes musculares y los analgésicos pueden ser eficaces para reducir los espasmos.

A menudo debe efectuarse una descompresión quirúrgica, aunque la radioterapia puede también ser eficaz para tratar la compresión causada por tumores.

Con frecuencia se administran corticosteroides como la dexametasona para ayudar a reducir la hinchazón de dentro o de alrededor de la médula que pueda contribuir a la compresión. La compresión medular causada por una infección se trata inmediatamente con antibióticos.

Tratamiento de las secuelas de una lesión medular

Fisioterapia neurológica: Así como el cerebro tiene cierta capacidad de plasticidad, en la médula espinal existe también posibilidad de lograr un grado de recuperación y regeneración del daño.

A través de fisioterapia se buscará:

  • La prevención de complicaciones respiratorias y circulatorias
  • El cuidado de las zonas de presión.
  • Luchar contra el desequilibrio
  • Prevenir la espasticidad, el tono y la hipoestesia.

Aplicación de toxina botulínica: La aplicación de toxina botulínica mejora la calidad de vida de pacientes con lesión medular pues reduce la espasticidad durante alrededor de 5 meses tras su aplicación, además, disminuye las complicaciones urológicas crónicas y representa un procedimiento de baja morbilidad y mortalidad.

Estimulación Magnética Transcraneal: Esta técnica permite modular la excitabilidad cortical e inducir cambios controlados sobre las vías motoras. Esta modulación puede aumentar los beneficios de la terapia rehabilitadora.

¿Cómo se puede lesionar la médula espinal?

La compresión medular puede ser de origen:

  • Traumático (por rotura de una vértebra u otro hueso de la columna, o por rotura de uno o más de los discos cartilaginosos intervertebrales)
  • Infeccioso (absceso medular)
  • Tumoral vertebral (un tumor en la médula espinal o en la columna).
  • También puede producirse una compresión a causa de un vaso sanguíneo anormal (malformación arteriovenosa).

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Síntomas de daño medular

El área medular lesionada determinará las funciones sensitivas y motoras afectadas. Lo más probable es que por debajo del nivel de la lesión se desarrolle debilidad o parálisis, y una disminución o una pérdida completa de la sensibilidad.

Un tumor o una infección dentro de la médula espinal o alrededor de la misma ejercerá una presión creciente en ella, produciendo dolor y sensibilidad en el lugar de la compresión, así como debilidad y cambios sensitivos.

A medida que la compresión empeora, el dolor y la debilidad evolucionan hacia la parálisis y la pérdida de sensibilidad, todo ello en el transcurso de días o semanas. Sin embargo, si se interrumpe el flujo sanguíneo a la médula puede producir parálisis y pérdida de sensibilidad en cuestión de minutos.

La compresión medular que se produce más lentamente a menudo se debe a anomalías en los huesos a causa de una artrosis o de tumores de muy lento crecimiento; la persona afectada puede que no tenga dolor, y a lo largo de los meses aparecen trastornos sensitivos (por ejemplo, hormigueo) y debilidad progresiva.  

Se puede presentar según el nivel de la lesión daño de esfínteres, hiporreflexia y alteración de las diferentes modalidades de sensaciones como frío, calor, vibración, posición, propiocepción, dolor, entre otros.

 

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 ¿Cómo se realiza el diagnóstico de daño medular?

Gracias a la organización específica de los nervios de la médula espinal, los médicos pueden determinar cuál es la zona afectada mediante la evaluación de los síntomas y la exploración física.

Por ejemplo, una afectación medular hacia la mitad del tórax puede producir debilidad motora y entumecimientos en una pierna pero no en el brazo y, además, puede afectar a la función de la vejiga urinaria y de los intestinos. La persona puede tener una sensación de malestar en forma de cinturón a la altura de la lesión medular.

La tomografía computadorizada (TC) o la resonancia magnética (RM) suelen poner de manifiesto la localización de la compresión e incluso pueden indicar su causa. La TC y la RM pueden poner de manifiesto cualquier fractura, colapso o dislocación de una vértebra, una rotura del disco intervertebral, un crecimiento óseo, una hemorragia, un absceso o un tumor.

En ocasiones, es necesario realizar más pruebas. Por ejemplo, si se detecta un crecimiento óseo anormal, será necesaria una biopsia para determinar si se trata de un cáncer. Se pueden utilizar velocidades de conducción nerviosa y electromiografía para descartar daño a otros niveles como músculo o nervio periférico.

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